Por Moisés Valenzuela
29 octubre, 2018

60 toneladas de acero y cinco amigos fue todo lo que necesitó.

Zhu Yue es un campesino que desde pequeño sintió un gran gusto por los aviones. Los miraba volar y no dejaba de imaginarse piloteando uno. Sin embargo, el tiempo pasó y el sueño de Zhu parecía desvanecerse.

“Llegué a la mitad de mi vida y me di cuenta de que no podría comprar uno, pero podía construirlo”, contó a AFP.

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Entonces comenzó un largo desafío en el que invirtió todos sus ahorros: hacer su propia réplica de un Airbus 320.

Zhu no finalizó sus estudios de secundaria, se dedicó al cultivo de ajo y cebollas y luego, durante mucho tiempo, trabajo como soldador en una pequeña fábrica. Eso le permitió saber lo necesario para dedicarse a su gran proyecto.

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Más de 2,6 millones de yuanes (unos $370 mil dólares) invirtió Zhu para alcanzar su sueño. La aeronave está completamente equipada, sin embargo, existe un detalle: no está hecha para volar.

A pesar de que el anhelo del hombre era pilotear, sabe que es muy difícil conseguirlo. Por eso, su mayor creación tendrá otro fin: será un restaurante donde “cada comensal se sienta como un jefe de Estado”, dice Zhu.

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Inspirado en imágenes que miró en internet, la réplica es casi exacta. Fueron 60 toneladas de acero más el trabajo de él y cinco campesinos también apasionados por la aviación.

El restaurante contará con 36 puestos de primera clase para los clientes, y aunque el menú todavía no está definido, se espera un gran número de pasajeros dispuestos a comer.

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