Por Constanza Suárez
6 marzo, 2019

Yumiko Kadota decidió que no quería ese estilo de vida y decidió renunciar. Ahora dedica su vida al yoga y a reivindicar el descanso para los médicos.

La doctora Yumiko Kadota de 31 años, solía pasar demasiado tiempo trabajando como cirujano plástico en el Hospital Bankstown-Lidcombe, en Sidney, Australia. Tanta fue su dedicación a su empleo, que una vez pasó 180 horas en turno, lo que la llevó a pasar 6 semanas en el hospital. Lo peor fue que la llamaron “mujer emocional” por su incidente.

La terrible experiencia de Yumiko comenzó en febrero de 2018, que describió como “los peores días de trabajo de mi vida”. Asignada a estar de guardia hasta por 180 horas, apenas tenía tiempo para dormir, hacer ejercicio y comer de manera saludable.

Su ciclo comenzaba a las 7 de la mañana de un lunes hasta las 4 de la tarde del siguiente lunes.”Esto significa que en cualquier momento durante esas 180 horas, podría (y lo hice) ser llamado por el hospital”, recordó en una publicación en su blog personal.

Instagram/mindbodymiko/


Luego agregó: “Desde la primera semana, recibía llamadas telefónicas todas las noches hasta aproximadamente la medianoche y, a veces, hasta las 3 de la madrugada, aquí y allá”.

Los registros de Kadota muestran que en un momento, solo tuvo cuatro horas de sueño ininterrumpido. Pero algunas noches fueron más “impredecibles”.

“Mis días fueron largos. Guardé un registro de mis horas; Estuve en el hospital entre 120 y 140 horas por quincena, y el trabajo me seguía a casa con llamadas telefónicas mientras intentaba estacionar mi automóvil en el garaje, mientras me bañaba, mientras intentaba cocinar la cena, y mientras estaba tratando de conciliar el sueño”, escribió.

Al final de su primer mes en el Hospital Bankstown-Lidcombe, Kadota registró 100 horas de trabajo extra. Desafortunadamente, el agotador programa continuó, a pesar de las solicitudes de reorganización, y esto comenzó a afectar su salud.

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Además no contaba ni con el respeto de los pacientes, ni de sus propios colegas. “Un médico de emergencia me llamó a las 3 de la mañana. Expresé que era inapropiado despertarme a las 3 a.m. sobre asuntos no urgentes. Esto no era una emergencia”, contó. El doctor la llamó “mujer emocional” por su reacción. Yumiko no pudo volver a conciliar el sueño.

Entonces decidió tomarse unas vacaciones pero a su regreso solo encontró una carga adicional de trabajo. Ni hablar de mejoras.

Llegó junio y tomó la decisión de renunciar. “Estaba físicamente viva, pero rota espiritualmente. A la hora del almuerzo, pregunté si podía irme a casa. La respuesta, como siempre, fue no”, contó. A pesar de que sabía que quedaría en la “lista negra” se fue.

Tras su renuncia decidió volver al yoga para calmarse. Desafortunadamente, Yumiko albergó insomnio y síntomas postraumáticos que la dejaron hospitalizada durante seis semanas.

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“Lo que todavía me afecta cada noche es que me despierto cada dos horas. Mi cerebro todavía piensa que está de guardia. La hipervigilancia me despierta”, escribió.

La joven no quiso rendirse ante la vida y tras salir del hospital, se dio un tiempo para alimentar su alma, calmar la rutina, se certificó como maestra de yoga y comenzó una dieta vegana. Incluso busca reivindicar el descanso necesario para los médicos con su causa #RestedDocs. En su cuenta de Instagram se puede ver su nuevo estilo de vida, lleno de paz y equilibrio mental.

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