Por Camila Cáceres
6 septiembre, 2017

Los comentarios criticándolo no tardaron en llegar. Twitter no lo perdonó por lo que hizo.

Austin Flores es un chico estadounidense de 18 años muy común y corriente. Ya saben, fanático del fútbol americano, los hits musicales del momento, su bellísima novia Kaitlynn y, aparentemente, la pizza con piña. Hace muy poco Austin se convirtió en uno de los ilustres estudiantes de la Universidad Purdue de Indiana.

Fue la universidad que Austin escogió desde el principio por su curriculum y profesores. Lo que no tomó muy en cuenta fue la infraestructura, cuya precariedad quedó en evidencia cuando el 28 de agosto algún desperfecto en las cañerías mojó el techo de su salón hasta que la estructura no aguantó su propio peso y le cayó encima.

Austin se sacó una selfie y la compartió con el puñado de amigos que en ese entonces lo seguía en Twitter con el texto: “Cuando parte del techo te cae en la cabeza durante la clase”.

Sin embargo en el tuit se le pasó un muy importante detalle que hizo sufrir a todo el resto de Twitter que fue descubriendo sus fotografías como alguien descubre un choque múltiple de autos dando vuelta la esquina.

“¿Por qué estás tomándote fotos de que estás bien? Tírate al suelo, llora de dolor, haz que cubran el pago de tu carrera”.

Y es que vamos a ser sinceros, a menos que seas uno de los afortunados que logra conseguir una beca, todavía hay muchos países, el mío incluido, en que IR A LA UNIVERSIDAD ES DEMASIADO COSTOSO. Ridículamente costoso.

“En vez de hacerte el muerto estás en Twitter sacando fotos……. algunos de ustedes no quieren ser bendecidos”.

“Caminando al banco como”.

“Niño, ahí es cuando empiezas a actuar ciego, sordo, tienes un infarto. No tomas fotos”.

“Estás paralizado, parcialmente ciego y sordo por el ruido. Repítelo conmigo”.

“Yo y mi abogado”.

“Yo llegando a la siguiente clase”.

“Chico, yo me hubiese ganado el Óscar”.

Austin confesó a los medios que la reacción a tuit le ha hecho reír mucho, pero no tiene intención de culpar a su universidad soñada por un mero accidente. Esa sí que debe ser una educación de calidad.