Por Alejandro Basulto
25 febrero, 2021

Una mujer le cumplió el sueño a su hermana al darle 9 meses de su vida para que pudiera convertirse en madre de Dante, un niño que nació pesando 3 kilos y 600 gramos.

La funcionaria pública, Solana Guimarães, siempre quiso ser mamá. Su sueño desde hace casi diez años era tener a un bebé en su regazo, sin embargo, por más que lo intentaba, no podía. Desde el año 2012 que estaba en tratamiento de embarazo, sin éxito alguno. Y a pesar de someterse a 9 fertilizaciones in vitro, en las que quedó embarazada seis veces… No pudo sentir lo que significaba convertirse en madre de un niño. Fueron meses y años de visita a clínicas de fertilización en Belo Horizonte y São Paulo en Brasil, hasta que encontraron una rareza en su útero.

G1.Globo

“Mi problema no tiene diagnóstico, es una incompatibilidad en mi útero. También hicimos muchas pruebas para ver si los embriones estaban sanos y todos tenían un problema”

– dijo Solana Guimarães a G1.Globo

Fue así como apareció ante ella su hermana, Anaterra, de 38 años y madre de una niña de 6, quien se ofreció a gestar y parir a su hijo. Iba a convidarle su barriga y 9 meses de su vida, para que ella pudiera alcanzar uno de sus máximos anhelos: ser mamá. Pero en un principio, Solana y su esposo se opusieron, debido a que pensaba que era demasiado el sacrificio que estaba haciendo ella por ambos. Les parecía injusto, sin embargo, Anaterra logró convencerles.

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“El embarazo afecta mucho la vida, el cuerpo y la rutina de la mujer. Mi hermana ya tenía una hija y no nos sentimos cómodos aceptando que ella debería tener nuestro hijo (…) Estaba muy reacia a aceptar que Anaterra era mi vientre compasivo porque no creía que fuera justo que ella se sacrificara hasta ese punto por mí. Hoy, en este tramo final del embarazo, doy gracias a Dios todos los días por permitirnos para vivir esta hermosa historia de amor. Nunca podré agradecerles lo suficiente por lo que ella y su familia hicieron por mí”

– declaró Solana, al momento del nacimiento de su hijo Dante–

Hasta que llegó el día en el que en el centro de maternidad Octaviano Neves, ubicado en el barrio de Santa Efigênia, naciera el pequeño Dante. Llegó al mundo “bello y sano”, como dijo después su madre Solana. Bebé que al minuto de ser dado a luz, pesaba tres kilos y 600 gramos, además de medir 49 centímetros.

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Todo en gran parte gracias a Anaterra, su tía y la persona que lo tuvo en su vientre durante 9 meses hasta su nacimiento. Mujer a la que Solana y su esposo le deben mucho, y que afortunadamente, después de parir, se encuentra estable y en buenas condiciones. “Fue muy emotivo, no pude contener las lágrimas. Vi a mi hermana traer a mi hijo al mundo como un regalo para mí. Le corté el cordón umbilical. Mucha emoción”, expresó después Solana, quien no podía disimular su alegría. Por fin era mamá, y esto se lo debía a su hermana, la tía de su hijo Dante.

 

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