Por Carlos Báez
18 enero, 2021

Sarah Link, una hija preocupada por su madre de 84 años, vivió en una casa rodante durante casi un año, mientras se desempeñaba como enfermera en un hospital de Birmingham, en Inglaterra. Lo que sea con tal de evitarle a su progenitora un contagio.

Después de que la pandemia del COVID-19 haya cambiado nuestras vidas desde el año pasado, dando como resultado que nos quedáramos en casa durante mucho tiempo confinados, hubo y hay aún personas que siguieron haciendo su trabajo, como los profesionales de la salud, y muchos de ellos han tenido que hacer grandes esfuerzos para no contagiar a sus familiares. Uno de esos casos, es el de Sarah Link, una enfermera del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, que junto a su esposo vivió en una casa rodante con el fin de evitar que la madre de Link se contagiara del virus.

Fueron 9 meses los que estuvo esta pareja viviendo en el vehículo. Sarah se ha desempeñado como enfermera durante 17 años y trabaja en el hospital Queen Elizabeth de Birmingham, y Gary es el director de una pescadería.

Facebook: Sarah Link

El lugar que fue su momentáneo hogar fue comprado con el valor den 600 libras (unos 814 dólares), a inicios del año pasado, cuando la pandemia recién comenzaba a expandirse.

La mujer contó a la BBC que pensaba que serían solo unas semanas en las que la caravana se transformaría en su hogar y que nunca pensaron que estarían 9 meses ahí:

“Estábamos pensando que serían cuatro semanas, 12 semanas como máximo, luego el verano llegó y se fue y nueve meses después todavía estábamos allí”.

—Sarah Link a BBC

 

Facebook: Sara Link

A pesar de la complicada situación, el ánimo siguió, incluso decoraron la casa rodante para las festividades del año, como Halloween y Navidad, tapándola con luces de colores y levantando un cartel que decía “NHS” (Nacional Health Service) en la parte superior.

Facebook: Sarah Link

Lamentablemente, la pareja dio positivo al virus en diciembre del año pasado, pero continuaron aislados en la caravana. Un hecho complicado para la enfermera, que lloraba al enfrentar esto. De hecho, ella contó que sin el apoyo de su marido no hubiese podido lograrlo.

Facebook: Sarah Link

Sin embargo, las cosas mejoraron y la madre de Sarah pudo recibir la vacuna en diciembre y así ellos pudieron regresar a la casa que comparten, haciendo de este mes uno importante, ya que dejaron la casa rodante, y su Navidad se convirtió en la mejor que han tenido.

En tiempos donde los contagios de este virus son un potencial peligro para las personas, estas difíciles decisiones pueden ser un salvavidas a quienes están en mayor riesgo de adquirir el virus. La enfermera Sarah Link es un ejemplo que hay que seguir.

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