Por Francisco Armanet
15 diciembre, 2017

«Fue devastador, no pude escuchar la canción que sonaba por varios meses», dijo.

Como era costumbre, Rachel Tyquin despertó antes de las 6 AM y salió a pasear a su perro por las calles de su barrio de residencia en Melbourne, Australia. Era un lugar tranquilo que ella y su esposo habían elegido para mudarse hace ya varios años, y que hasta ese momento les había dado todo lo que cualquier pareja podría pedir en la vida; calma, amistades, bellos paisajes y una excelente universidad para Elly, su hija de 22 años. Cuando ya llevaba alrededor de 15 minutos caminando junto a la mascota por las calles, una mujer desconocida apareció en la esquina y corrió en su dirección. Rachel supuso que la aparecida estaba trotando y se hizo a un costado para dejarla pasar, pero al sentir la primera estocada en el pecho, entendió que estaba siendo víctima de un violento ataque. Antes de poder reaccionar, sintió una nueva puñalada que la hizo soltar la cadena del perro y caer desplomada en el asfalto.

Todavía no salía el sol y Rachel, de tan solo 44 años, ya había fallecido en medio de la calle. La asesina desapareció de inmediato.

Facebook / Rachel Tyquin

De vuelta en la casa, Elly y su padre despertaron con los golpes en la puerta de entrada. La noticia que les entregó la policía les produjo un dolor que no sanaría nunca, pero que no permitieron pudiera paralizarlos. Lo que continuó fue una verdadera pesadilla. Pocas horas más tarde, la asesina llamada Eva Whitecross se entregó por cuenta propia y fue puesta a disposición de la justicia que la condenó, debido a la enfermedad mental que padecía, a pasar el resto de su vida en un psiquiátrico. Luego vino el funeral, las desgarradoras despedidas y el inicio de un duelo que se prolongaría hasta el presente. 

Facebook / Elly Tyquin

Según reportó The Sun, Elly se mudó de su casa poco después de la muerte de su madre y no fue capaz de regresar hasta que pasaron más de 11 meses. Hoy, a un año de la tragedia, la chica australiana ha vivido un momento tan doloroso como conmovedor. 

Cuando finalmente tuvo el valor para soportar el sufrimiento que le produciría volver a la casa de su madre, quedó de acuerdo con su padre para hacerlo. Entonces, como quien entra a un lugar por primera vez en la vida, Elly comenzó a explorar cada uno de los rincones de su antiguo hogar. Los olores, el jardín, los cuadros colgados en las paredes, y luego, casi en un acto instintivo, entró a la pieza de su madre y decidió abrir el velador que había al lado de la cama donde ella dormía. De inmediato, rompió en un llanto desconsolado.

Facebook / Elly Tyquin

En conversaciones con The Sun, la chica contó lo que había encontrado.

«Mi regalo de cumpleaños a medio terminar, guardado en su velador…», dijo entre lágrimas.  «Era una cajita musical que mi madre había estado fabricando antes de morir y que llevaba escritas las palabras ‘feliz cumpleaños a mi hija hermosa’. Fue devastador, no pude escuchar la canción que sonaba por varios meses».

Aunque es evidente que el asesinato causó un daño irreparable, lo que parece ser más importante al día de hoy es rescatar el inmenso amor que permanecerá por siempre en el corazón de Elly y que le fue devuelto en este doloroso pero emocionante evento.

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