Por Luis Lizama
29 noviembre, 2019

«Son tantas horas de estar encerrada en casa, que la soledad te come. Antes tenía mi vida, pero ahora no tengo nada; no tengo vida. Se te van muriendo los amigos, se te va muriendo la familia y eso es terrible. Es como si estuvieras muerta en vida», dice Mercedes, la anciana que inspiró la obra.

Nacemos, nos desarrollamos, luchamos por nuestras metas, envejecemos. La vida muchas veces parece un ciclo básico, donde la vejez es el último paso, muchas veces el más triste de todos. Aparecen factores que antes no considerábamos, la angustia, el temor por el futuro, el rechazo y la soledad.

Esta escultura hiperrealista, hecha en España, denuncia la soledad y aislamiento que sufren muchos adultos mayores. 

EFE/LUIS TEJIDO.

Está ubicada en un banco del Paseo del Arenal, en Bilbao (España) y está inspirada en Mercedes, una abuela de 89 años que vive sola. 

Lleva por nombre «La última persona fallecida en soledad» y es parte de una campaña para demostrar la realidad que ignoramos.

Público (Captura de pantalla)

Su creador fue el escultor hiperrealista mexicano, Rubén Orozco, inspirándose físicamente en Mercedes, tal como muestran las fotografías.

La idea es poner el foco en los adultos mayores que terminan sufriendo por el aislamiento social y el abandono. Nadie les habla, ni siquiera los miran, son ignorados y echados al olvido. Muchos acaban sus días en ese estado, tristes y sin compañía.

Según informa Público, existen más de 2 millones de personas mayores de 65 años que viven en plena soledad, a nivel estatal en España. 

Esa cifra ha crecido un 9,3% en los últimos 6 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de aquel país, cuestión extremadamente preocupante.

Mercedes fue elegida por su historia, cómo vive actualmente, en representación de todos los ancianos que padecen esta tristeza.

«La soledad es lo más terrible que hay, algo que nunca te imaginas. Son tantas horas de estar encerrada en casa, que la soledad te come. Antes tenía mi vida, pero ahora no tengo nada; no tengo vida. Se te van muriendo los amigos, se te va muriendo la familia y eso es terrible. Es como si estuvieras muerta en vida».

Comentó Mercedes a Público.

Público (Captura de pantalla)

Así como Mercedes, hay miles de adultos mayores que pasan por lo mismo. Son abandonados por sus familias y amigos, en un acto de crueldad y egoísmo terrible.

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