Por Teresa Donoso
23 junio, 2016

Hora de conseguir TODO lo que quieres.

En general, nunca nos damos cuenta de lo poderosos que somos. Todos los días tenemos la posibilidad de cambiar algo para siempre, de crear nuevos comienzos o de finalmente vivir la vida que queremos, sin embargo, en general no somos conscientes de que este poder reside en nuestro interior. Creemos que la mayoría de las cosas son externas, que lo bueno o lo malo que sucede se deben a fuerzas que están mucho más allá de nuestro control, que si pasó (aunque no queríamos), entonces era porque ‘así tenía que ser’.

Pero la verdad es otra: la verdad es que somos tan poderosos, que podemos atraer cosas buenas para nosotros y para quienes nos rodean con sólo proponernos hacerlo.

Un estudio realizado por Richard Davidson, un conocido científico que se especializa en neurología en la Universidad de Wisconsin, demostró que nuestros pensamientos tienen un impacto directo en nuestra realidad.

De hecho, las cosas que pensamos se manifiestan en nuestro día a día y la forma en la que visualizamos nuestras acciones y deseos tienen mucho que ver con el tipo de vida que estamos viviendo.

Para su estudio, Davidson recibió ayuda del Dalai Lama, quién permitió que 8 monjes fueran monitoreados mientras meditaban. A cada monje se le pidió concentrarse en un tema en específico, como la compasión o la felicidad, y mientras lo hacían, el grupo de investigadores seguía de cerca su actividad cerebral.

Los resultados confirmaron que dependiendo de los pensamientos en los que te concentres puedes cambiar, de forma física, la existencia, dirección y compartimiento de partículas subatómicas en nuestro cerebro.

¿En otras palabras? Puedes cambiar tu realidad cambiando al forma en la que piensas. Y si realmente creemos en el hecho de que nuestros pensamientos crean nuestra realidad, entonces de esta forma puedes crear y vivir esa realidad que tanto deseas.

La ley de la atracción, entonces, se trata de concentrarte en lo que deseas, de pensar de forma positiva y de trabajar todos los días para llegar a tu meta. No es lo mismo luchar pensando que no lo lograrás: el pensamiento positivo hace una gran diferencia porque genera conexiones nuevas, y diferentes, al interior de tu cerebro.

En el fondo, lo que haces es reprogramar tu cerebro. Con cada pensamiento, positivo o negativo, puedes generar una reacción en tu interior (que muchas veces tiene que ver con algo químico) que te hace sentir de una cierta manera y actuar de una cierta forma. Mientras más creamos en algo o mantengamos un pensamiento fijo en nuestra mente, mayores son las probabilidades de que esto se haga realidad.

Tus pensamientos hacen tu realidad, así que desde ahora en adelante, ten más cuidado con lo que pienses.

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