Por Teresa Donoso
4 diciembre, 2015

¿Cómo no nos dimos cuenta antes?

Probablemente recuerdes la película Intensa-Mente muy bien. No sólo fue increíblemente popular este año, sino que además instauró un importante debate sobre las funciones de nuestras emociones y la forma en la que éstas configuran nuestro día a día. La trama de esta película transcurre en la mente de una niña de 11 años llamada Riley. Allí nos presentan a cinco personajes que encarnan diferentes emociones: alegría, tristeza, furia, desagrado y miedo. Es a través de la convivencia de estos sentimientos que conocemos el impacto que cada uno de ellos tiene sobre la vida y los recuerdos de Riley. 

Como verás, el argumento psicológico de la película es evidente. Sin embargo, el ensayista Evan Puschak, también conocido en internet como The Nedwriter, propuso una teoría sobre Intensa-Mente que nos tiene vueltos locos.

Para ello grabó un interesante video que te mostramos más abajo, pero sus puntos más importantes son estos.

Puschak cree que por primera vez se tiene una representación real de lo que significa sentir. Si bien durante gran parte de la película vemos a Riley experimentar emociones por separado, pronto la forma en la que las emociones conviven cambia.

“La primera representación no es el modelo correcto a la hora de analizar nuestras emociones ya que nos hace pensar que es imposible experimentar más de una emoción a la vez”.

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Tal como Puschak lo comenta, nuestras emociones son complejas y nunca se componen de sólo un sentimiento. Este concepto es mostrado de forma clara, y casi como una moraleja, por el director de la película. Al principio todas las emociones trabajan por separado, pero al acercarse el fin y al crearse un lazo importante entre Alegría y Tristeza, nos damos cuenta de que ninguna emoción es pura.

“Este concepto es muy importante y se ve de forma clara cuando el panel de emociones de Riley se expande y aparece la opción de teñir sus recuerdos con más de una emoción”.

Es así como nos damos cuenta que emociones tan poderosas como la nostalgia o la justicia siempre son una mezcla de algo más. Puschak no cree que la película sea perfecta en su representación de las emociones, sin embargo siente que le enseña a los niños algo de suma importancia: la inteligencia emocional.

La verdad es que no podría estar más de acuerdo, porque si hay algo que tenemos que aprender desde pequeños y jóvenes es que nuestras emociones son para sentirlas y para vivirlas, y no para esconderlas. Ahora, si no te importa, me iré con mis pañuelitos y mis lágrimas a ver esta película una vez más.

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