Por Francesca Cassinelli
22 diciembre, 2016

“Alguien me enviaba por correo $100 dólares o una tarjeta para comprar verduras (…) Aún no tengo idea de quién la enviaba”.

Quizás solo te ha ocurrido con pequeños gestos -una flor, un poco más de chocolate en tu helado o algo así- o quizás un desconocido te ha hecho un enorme favor. Solemos enfocarnos en las partes negativas de nuestras interacciones con extraños en la calle, pero a veces esas personas nos sorprenden con buenas acciones que pueden arreglar por completo nuestro día.

En Reddit los usuarios se dedicaron a contar historias de desconocidos que mostraron su bondad y el resultado seguramente podrá inspirarte e iluminar tu día:

1.

“Estaba embarazada de mi hijo y estaba quemándome un día de calor en un bus lleno. Ninguna persona se levantó para darme un asiento. Una mujer de edad se levantó del suyo y me tomó la mano para que me sentara. Le explique que estaba bien y que estaba bien de pie, así que podía regresar a su asiento para que no estuviese de pie. Entonces me dijo que yo estaba exhausta y merecía un asiento y que estaba muy decepcionada de los otros pasajeros del bus que no se levantaron. Luego abrió su bolso y me dio un ventilador eléctrico para que me ayudara con el calor”.


2.

“Solía conducir mi bicicleta por 7 millas al trabajo y de vuelta cada día. Era un modelo malo y barato que compré en una vena de garage por 10 dólares. No es necesario decirlo: se rompía frecuentemente. Una noche fría mi maldita llanta estalló en uno de los vecindarios en mi ruta. Como soy una persona tozuda, inmediatamente di vuelta la bicicleta y traté de arreglarlo yo mismo.

Unos minutos después vi un auto acercarse. Mi pensamiento inmediato fue Así es como voy a morir. Una familia de cuatro salió del auto y me pregunta si estoy bien. Yo -por supuesto- dije que estaba bien y que iba a arreglarlo milagrosamente.

Terminaron llamando a más miembros de su familia para que vengan con una llanta. Luego subieron mi bicicleta a su auto, me llevaron a su casa a buscar herramientas para arreglarla (también me faltaba un pedal) y finalmente me llevaron a casa. Terminó lloviendo a cántaros y me dijeron que el problema en mi llanta fue para mejor”.


3.

“Me emborraché y perdí mi billetera una noche. Noté que ya no estaba, pero asumí que estaba en el auto de mi amigo y estaba demasiado ebrio para preocuparme al respecto. Cerca de 30 minutos después escuché un toque en mi puerta: dos adolescentes encontraron mi billetera en un terreno a 6 millas de mi hogar. Condujeron hasta mi casa a la 1 de la mañana a devolverla, con todas sus cosas en el interior”.


4.

“Estaba en camino a una entrevista de trabajo, un poco tarde. No era mucho, pero no quería arruinar mi primera impresión. Bueno, me subo al ascensor para el piso de la entrevista… converso brevemente con un hombre mayor que trabajaba en la misma oficina. Me preguntó si estaba listo para la entrevista… ¡y entonces me di cuenta que dejé la copia de mis papeles en el auto!

Este tipo apretó sin dudar el botón para ir al piso base y mientras yo corría al auto, tomaba lo que necesitaba y luego volvía, me esperaba. Iba tarde.

Ambos llegamos al piso en que debíamos ir y cuando entramos la chica de la recepción supo que yo estaba allí para la entrevista. La mujer me dedicó una mirada de Estás tarde así que no tendrás el puesto. Bueno, entonces el hombre mayor va y le dice a la mujer que él tardó demasiado en tomar el ascensor y que yo iba tarde debido a su demora.

Esa mentira solidificó mi posición en la empresa por un buen año”.


5.

“Estaba pagando en Wal-Mart, muy embarazada, hablando con mi pareja por teléfono. Le estaba diciendo que nos faltaban frutillas y que tendría que cruzar a la tienda del frente. Un hombre mayor en la línea frente a mi pagó sus verduras, se dio la vuelta, me dio uno de sus potes con frutillas y me dijo que mi bebé las necesitaba más de lo que él las necesitaba”.


6.

“En la universidad olvidé sacar mi ropa de la secadora. Cuando volví en la noche alguien había doblado toda mi ropa y la había dejado sobre la secadora. Hizo mi día”.


7.

“Una mujer mayor me dio una propina de 60 dólares en Subway porque me escuchó pidiéndole un adelanto a mi jefe porque necesitaba bencina para mi auto para ir a mi cita con el doctor. Los tenía en su mano, los puso en la mía, y me dijo que no mirara hasta que ella se fuera”.


8.

“Un tipo me vio poniendo 4 dólares en mi tanque el otro día. Me miro y opinó: ·¿Cuatro dólares? ¿Cuánto es eso? ¿Un galón? ¡Estás conduciendo una mini van! ¡Andarás 10 millas y tendrás que cargar denuevo!”. Le dije que pongo lo puedo y cuando tengo más, le pongo más.

Notó que yo tenía niños en el auto y dijo: Espera, no voy a dejarte ir con solo 4 dólares en tu tanque. Llenó mi tanque. No le pude agradecer lo suficiente, así que respondió: “Un día vas a tener un poco extra, devuelve el favor a alguien en tu posición una vez que estés en la mía”.

No puedo esperar por el día en que sea capaz”.


9.

“Mi papá murió súbitamente el 2007 a causa de un ataque al corazón. Fue muy difícil ya que yo era una estudiante de secundaria en esa época, y fue la que lo encontró muerto. Fue sorprendente cuánta gente quiso ayudar, y cuántas yo pensé que ayudarían y no lo hicieron. Más adelante ese año, en Navidad, estábamos solo mi mamá y yo por primera vez.

Mi papá trabajaba en un hospital y laboraba todos los días festivos a excepción de Navidad, así que era muy especial tenerlo en casa ese día. Sintiéndome muy deprimida, me senté cerca de la ventana mirando la nieve. Dejé la ventana por 30 minutos y luego volví a ella. Fuera alguien había decorado nuestro jardín delantero.

En el escalón principal había un canasto con gran cantidad de regalos. Allí había una nota que decía: “Recuerda, no estás sola. Hay muchos que nos preocupamos por ti. Esperamos que tengas una Feliz Navidad”.

Hasta este día esa es una de las cosas más bondadosas que han hecho por mi y mi mamá”.


10.

“Compré un ticket para estacionarme por 30 minutos y lo puse en mi auto. Mi trámite tomó más de lo que esperaba así que volvía una hora después, esperando una multa. Pero no, alguien había puesto un ticket de una hora extra en mi parabrisas… miré alrededor, esperando encontrar y agradecer al mismo benefactor, pero no había nadie allí. Me alegró por el resto del día”.


11.

“Acababa de pagar para llenar mi tarjeta del metro por el mes. 78 dólares. Estaba comprando verduras y debo haberla perdido camino a casa. Aparentemente una mujer lo notó y trató de llamar mi atención, pero no lo logró. El día siguiente fui a buscar mi tarjeta y no la encontré. Estaba muy triste por tener que pagar una nueva. En mi camino a la salida, en el lobby de mi edificio, vi una nota que decía que llamara a un número porque habían encontrado mi tarjeta. No podía creer que alguien hubiese hecho ese esfuerzo para devolver la tarjeta que tan fácilmente pudieron usar para sí mismos”.


12.

“De niña lo que más quería era atrapar una pelota de béisbol en un estadio de béisbol y que el equipo la firmara. Mi Papá me llevó a un jugo de béisbol una vez y nos sentamos detrás de un niño unos años más joven que yo. Estaba hablando con mi papá sobre lo mucho que quería una pelota de béisbol firmada por todos los jugadores y el niño me escuchó. Su papá se dio la vuelta y me mostró una pelota firmada por muchos jugadores. La miré y me dejó tomarla. Cuando traté de devolverla me dijo que pertenecía a su hijo. Aparentemente su hijo me escuchó y decidió que quería completar mi sueño de una pelota autografiada. Aún la tengo”.


13.

“Recién había aprendido a nadar, pero no era buena. Eran mis primeras vacaciones en Florida y estábamos en la piscina cuando traté de nadar en la parte profunda de la piscina de adultos del hotel. Comencé a tener problemas y casi logro llegar al borde para salir, pero mi cuerpo se rindió y me hundí. Luego algo me levantó, un desconocido que me dejó a un lado de la piscina, me preguntó si estaba bien y luego siguió su camino. Nadie más se preocupó o entendió que me estaba ahogando y no jugando. Si no fuese por él, quizás estaría muerta”.


14.

“Por un par de semanas no tuve hogar. Trabajaba durante el día, tomaba el bus en las tardes durmiendo siesta y caminaba entre estaciones de bencina durante la noche para mantener tibia. Una de las personas que atendía la bencinera me vio y me ofreció un lugar para dormir. Dejó sus llaves puestas en el auto, para que yo pudiese encender el aire caliente de necesitarlo, y me rogó que no lo robara. No lo robé, me fui en la mañana dejando una nota de agradecimiento. Me había despertado a las 5 de la mañana con unos sandwiches que había calentado. Es una de las personas más bondadosas que conozco. Lo único que dijo es que sabía que la vida era difícil, y que esperaba que si alguna vez estuviese en mi lugar alguien hiciera lo mismo por él”.


15.

“Cuando me despidieron, hace unos años atrás, tenía que alimentar a mi esposa y dos hijos. Alguien me enviaba por correo $100 dólares o una tarjeta para comprar verduras. Llegaba cada una o dos semanas sin dirección de retorno. Aún no tengo idea de quién la enviaba”.

¿A ti te ha pasado algo así?