Por Moisés Valenzuela
26 octubre, 2018

“Cuando entré en la habitación, sólo podías ver su cabeza asomándose”, dijo una tía que estaba ahí.

No vamos a mentir: lo que más disfrutábamos cuando éramos pequeños (y algunos todavía) era hacer travesuras. Sabíamos perfectamente que podíamos ser descubiertos y esa adrenalina hacía que todo fuera mejor. Sólo teníamos que sortear un único pero terrible obstáculo: nuestra madre.

Si lográbamos divertirnos con nuestras maldades sin que mamá se diera cuenta, éramos dueños del mundo. Pero no siempre corrimos esa suerte y las consecuencias llegaban. Y, lamentablemente, exactamente eso le sucedió a Davi, un niño de Brasil que no pudo esconder su travesura.

Instagram / @dalessandrodavi

Y por supuesto que no podría, si su idea fue meterse dentro del sofá. No sabemos con qué propósito, pero lo hizo. Y como los sillones no están hechos para introducir niños en ellos, sucedió lo que Davi no pronosticó: quedó atascado.

Pese a sus intentos, el pequeño no pudo salir y solamente su cabeza quedó fuera. Resignado, asumiendo lo que vendría y sabiendo que era su única opción, tuvo que pedir a gritos que su madre lo ayudara. Todo estaba perdido.

“Estaba en el baño y escuché algunos gritos muy fuertes, Caroline me llamó y se echó a reír. Cuando entré en la habitación, solo podías ver su cabeza asomándose”, dijo Giulia, la tía de Davi a Buzzfeed.

Instagram / @dalessandrodavi

Quien fue a rescatarlo finalmente fue Caroline, su madre. El niño trataba de excusarse diciendo que buscaba una moneda, pero ni siquiera nosotros creemos su versión. Sólo podemos reírnos de ver su cabeza como si fuera parte del sofá.

Las imágenes han causado muchas risas en redes sociales, ya que luego de ser rescatado, la hazaña de Davi fue difundida en su cuenta de Instagram, en su canal de Youtube y en diversas plataformas.

Lo único que no sabemos es lo que sucedió detrás de cámaras. Quién sabe la suerte que habrá corrido el niño cuando su madre lo tuvo nuevamente fuera del sofá. Creemos, y estamos casi seguros, que ya no tendrá más ganas de buscar monedas en el sillón.

 

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