Por Gillian Armstrong
17 Abril, 2017

La diversión está en lo natural.

Los niños tienen una gran imaginación y logran divertirse de las formas más curiosas. En este caso un simple tobogán fue lo único que necesitaron para pasar una entretenida tarde. Pero lo mejor de todo es nada menos que la lluvia, la que provoca que se formen charcos de barro que, para estos pequeños, son lo máximo. 

En el jardín infantil de Nueva Zelanda Pukekos Educare, lo que vemos no son sólo niños tirándose desde un tobogán. Son pequeños que saben disfrutar a más no poder de lo que les da la madre naturaleza, y verlos gozar con cosas tan simples como el clima, es realmente inspirador y nos entrega un bello mensaje.

Adiós a las consolas, a los celulares, computadores y a todas las pantallas que se llevan la atención de los niños, dejándolos en un estado hipnótico que no es genuino en ellos.

Spontaneous fun erupted this afternoon as the heavy (yet warm) rains come down in buckets.The efficient chaingang of teachers had a shower,warm fluffy towels and dry clothes at the ready!

Posted by Pukekos Educare Ltd on Wednesday, April 12, 2017

Corren unos tras otros, para subir y bajar hasta el cansancio de este pequeño-gran juego.

Y no crean que estos juguetones se están exponiendo a contraer enfermedades. Las preparadas maestras les tenían listas sus respectivas toallas, duchas y ropas de cambio para salir victoriosos de esta entretenida aventura.

Estos chicos nos muestras que la lluvia no tiene por qué ser sinónimo de encerrarnos en nuestras casas, sino que es la mejor excusa para salir a tener un particular y emocionante día. ¡Vivan los niños!