Por Carlos Báez
11 enero, 2020

“Viene gente a decirme que le va bien con cosas que les vendí y eso me llena. Lo único que le pido a la vida es que me dé salud para poder trabajar, para hacer mis creaciones”, confesó Roberto.

Cuando alguien tiene una pasión, es admirable. El hecho de que estudien cada detalle de lo que les emociona es digno de observar. Por ejemplo, las personas que hacen artesanía, suelen tener una disciplina y dedicación impresionante, la cual ponen de manifiesto al ordenar todo su material para confeccionar maravillosos elementos artísticos.

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Esta es la historia de Roberto Naón, un hombre argentino que junto a Marina, su mujer y el hijo de esta, realiza artesanías elaboradas con estrellas de mar, caracoles, y corales, recorriendo con su vehículo diversas playas. Motivado hace 8 años a quien indica como su “maestro”, un hombre llamado Jaime González, el cual lo incentivó a seguir un legado que inició hace un tiempo atrás.

“Él estuvo muchos años acá y me pasó la posta de los caracoles a mi. Pasa que para vender necesitás un vehículo, porque es mucho peso de traslado, mucha cantidad. Yo empecé de a poquito y con mi señora (Marina) nos volvimos dos estudiosos; porque no se termina nunca el conocimiento, por eso tratamos de brindarle al turista un poquito de todo”.

Roberto Naón a Infobae

 

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Este hombre define que lo que más le llena de su negocio, es cuando la gente lo felicita a pesar de que no le compren. El comienza recolectando sus caracoles en Punta Medanos en Argentina, y luego prepara lo que exhibe, no obstante sus piezas más preciadas son compradas en un mayorista de Mar del Plata, donde busca corales, caracoles de colección y estrellas de mar.

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A pesar de vivir habitualmente en Villa Gesell, sus productos los exhibe en Mar del Plata, Argentina, donde se ocupa en hacer “llamadores de ángeles” y “atrapa sueños” e intentan tener variedad en su mercadería. También comentan que si no hay trabajo ahí, suelen dirigir su rumbo a otras ferias.

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El hombre termina reflexionando sobre el amor que le tiene a su labor, y pide a la vida que le de salud para seguir en lo que le gusta:

“Me gusta vender caracoles y trabajar cerca del mar. Es una fuerza, una energía, que no se puede explicar. Me gusta lo que hago. Lo hago con amor, dedicación, le pongo muchas ganas. Viene gente a decirme que le va bien con cosas que les vendí y eso me llena. Lo único que le pido a la vida es que me dé salud para poder trabajar, para hacer mis creaciones”.

Roberto Naón a Infobae

Podemos concluir que la historia de esta familia es un ejemplo, ellos están dedicados a su arte y a que la gente lo aprecie, que como Naón dice es lo que más le llena. Además de poder conectarse a lo que hacen en un lugar lleno de energía como lo es la playa.

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