Por Isidora Fuenzalida
4 noviembre, 2020

“El último sueño antes de salir de Perú es conocer Machu Picchu, luego podremos irnos en paz”, dijo el padre la familia. Dentro de las dificultades y lo difícil de la vida en pandemia, la familia francesa que iba en busca de aventura, encontró un país lleno de gentileza.

Arnaud, Véronique y sus dos hijos, viajaron a Perú el 8 de marzo de este año, pocos días antes de que el presidente del país declarara el estado de emergencia por la pandemia del COVID-19. La familia francesa llegaba a Perú con la esperanza de poder conocer Machu Picchu.

La familia, amante del trekking y de la naturaleza, había dejado su país natal, Francia, para emprender una aventura por América del Sur. Dieron inicio a sus vacaciones en diciembre de 2019, cuando recién se habían reportado los primeros casos de coronavirus en Wuhan, China.

Melissa Valdivia

Ellos iniciaron su viaje en Argentina, continuando por Chile, luego Bolivia y finalmente llegaron a Perú. En ese momento se veía lejana la posibilidad de que el virus desconocido, se convirtiera en una pandemia mundial. No sabían lo que les esperaba.

Ingresaron a Perú por Puno, en donde conocieron el Lago Titicaca y la Isla de los Uros. Si bien los turistas sabían acerca del virus, estaban decididos a seguir recorriendo para finalmente llegar a Cusco y conocer Machu Picchu. Sin embargo, cuando el presidente declaraba la cuarentena nacional el 15 de marzo, tuvieron que quedarse en un hotel en Caylloma. Al principio eran pocos días, pero la estadía se extendió por dos meses.

Melissa Valdivia

La familia francesa, que se encontraba con otros turistas europeos, pensaban que solo serían quince días. A medida que pasaban las semanas, ellos eran los únicos que quedaban, todos se habían ido. Pasaron los dos meses siguientes en Yanque, en donde cosecharon papas, quinoa y maíz junto a los residentes, y celebraron los cumpleaños de Arnaud y sus pequeños.

“La gente es agradable, por eso nos quedamos en Perú, fue una experiencia única, estuvimos en cuarentena como todas las personas del pueblo, luego pudimos salir a ayudar en la cosecha, compartimos sus costumbres, su comida. Es la experiencia más fuerte que hemos vivido debido a la pandemia”.

–dijo Arnaud a El Comercio

Melissa Valdivia

Finalmente en julio, su viaje a Cusco se cumplió. Sin embargo, en aquel momento, reactivar la economía y el turismo no era parte del plan para la región, ya que encontraba en su situación más crítica. La familia, a pesar de todo, decidió quedarse y esperar su momento. De a poco fueron abriendo los parques arqueológicos que, sin duda, los franceses recorrieron apenas habilitaron al público.

Melissa Valdivia

Las calles ya las conocían de memoria y no se cansaban de pasear por el Centro Histórico de Cusco. Tenían guardados los cuatro boletos para el ingreso a su objetivo final, Machu Picchu.

“El último sueño antes de salir de Perú es conocer Machu Picchu, luego podremos irnos en paz”.

–señaló el padre de familia–

Si bien sus planes se vieron modificados por la pandemia, serán uno de los primeros turistas en visitar la maravilla mundial. La espera valió totalmente la pena. Se van a Francia con su objetivo cumplido.

Puede interesarte