Por Andrea Araya Moya
30 agosto, 2018

Imagina vivir sin poder controlar tu propia mente.

La ansiedad no es el hecho de ser impaciente y querer todo deprisa. Es algo más complejo que eso. La ansiedad es un trastorno psicológico que ha afectado a miles de personas que todos los días deben luchar contra su propia mente. Quienes tienen ansiedad suelen creer en todo momento que algo malo va a sucederles y viven constantemente en estado de alerta. No pueden controlar sus pensamientos, ni su mente, pues esta es quien los controla al mostrarle la única alternativa existente para todo: la negativa.

Tener ansiedad es como vivir con una carga pesada sobre los hombros. Es sentirte incómodo, tenso y adolorido todo el tiempo sin saber por qué. Tener ansiedad no es algo divertido, quizá a veces sí te permitas reír de lo que te pasa para poder calmarte, pero no es algo para tomar a la ligera.

Muchas personas no entienden lo que significa vivir con ansiedad, no imaginan lo que es vivir con muchas preocupaciones sin motivo alguno y que vienen a tu mente de un instante a otro. Es como si tu mente te dijera todo el tiempo que algo malo te va a pasar, o que alguien está hablando mal de ti, o que están engañándote cuando, en realidad, no está pasando nada de eso.

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Puede que todo ande bien y en realidad las cosas vayan por buen camino. Sin embargo, nuestra mente sabe cómo jugar y nos hace creer que algo está mal y que deberíamos preocuparnos. Es por eso que estamos nerviosos todo el tiempo. Es por eso que sentimos ansia. Es por eso que a veces resultamos ser un poco paranoicos y creemos que todo el mundo nos odia. Es nuestra mente la que nos hace sentir así y no, no podemos controlarlo. Así que no te molestes en decirnos que nos calmemos.

Sí, a veces tendemos a caer en depresión y nos cuesta encontrar nuestra paz durante este proceso. A veces no podemos dormir por la angustia y preocupación constante. Nos quedamos despiertos toda la noche pensando, analizando y tratando de controlar esos pensamientos negativos que nos dejan en vela. La única manera de calmarnos es dormir, pero resulta que nuestra mente es tan traidora que hasta en nuestros sueños nos preocupa.

No estamos locos. No somos paranoicos. No somos preocupados en extremos. No podemos controlarlo, así que no insistas en decirnos que estemos tranquilos y nos calmemos. Lo empeorarás, sentiremos que te estamos molestando. Por favor, en lugar de pedirnos que nos calmemos intenta entendernos y escucharnos. Ponte en nuestro lugar, o al menos inténtalo. Te aseguro que volveremos a la normalidad y te agradeceremos enormemente tu apoyo. Incluso, te convertirás en alguien importante para nosotros, porque sabemos que podemos contar contigo.

#demilovato

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Lo mismo si tienes una pareja. Amar a alguien con ansiedad es difícil, pues tienes que lidiar con sus estados de angustia y preocupación constantes. Tienes que lidiar con que todo el tiempo crea que la dejarás, que la engañarás o que no la amas, incluso si se lo dices. Amar a alguien con ansiedad requiere de esfuerzo, comprensión y amor. Necesitas demostrarle que la amas, pero no con palabras, sino con hechos. Demuéstrale que eres capaz de apoyarla y de estar ahí para cuando sienta que las cosas andan mal. No le digas que se calme, ofrécele tú la calma e intenta entender.

Pregúntale qué necesita e intenta darle tu ayuda, incluso si no se atreven a pedírtela. Comprende, entiende que a veces nos cuesta decir lo que sentimos por temor a las consecuencias.

Ten paciencia y sé comprensivo, eso es lo mejor que puedes hacer por nosotros.

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