Siguen suspendiendo concursos de belleza alrededor del mundo. Algunos tildan las medidas como “exageradas”, otros creen que esto le hace un gran favor a la igualdad de género. Sea cómo sea, el mundo está cambiando.

Años noventa, 10 de la noche y estamos pegadas a la pantalla del televisor. En algunos minutos comenzará uno de los concursos de belleza más importantes del mundo, donde ellas luchan por ganar la corona como la más linda de todas. Hoy ya casi nadie los ve, hacen zapping solo para ver los vestidos, o simplemente no piensan ver ni un segundo de un show que por años ha violentado (para muchas) e hipersexualizado a la mujer.

Porque las mujeres son y serán siempre mucho más que una carita angelical siempre sonriente. Llegó la hora de ver más allá de unas piernas largas, cintura de avispa y maquillaje perfecto:  la industria de los concursos de belleza están en decadencia: Ya las chicas no nos estamos conformando con princesas de fantasías, ni queremos lo mismo para las próximas generaciones.

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El sueño de algunas era terminar de raíz con todo aquello que denigre, cosifique y juegue con el papel de la mujer en la sociedad y al parecer se está haciendo realidad: En Sudamérica Miss Reef, uno de los concursos de culos perfectos más llamativos para la población llegaron a su fin. Esta fue la razón que dio Isabella Guida, Gerente de Marketing en Chile, respecto al término del certamen:

“Hemos decidido suspender el aclamado concurso para este verano 2018, ya que se está cambiando la estrategia comercial a nivel mundial debido a la preocupación y conciencia que empezó a surgir por la violencia de género”.

Y los escándalos siguen: la Organización Miss Venezuela cerró temporalmente mientras se investigan las relaciones entre ex participantes con negocios ilícitos y prostitución.

AP Photo

Tal como explica El País, el Grupo Cisneros Media, empresa promotora del concurso, comunicó que revisará internamente la organización con el fin de esclarecer los posibles escándalos de corrupción y una posible red de prostitución dentro del certamen que tiene más de 40 años de historia.

Pero el imperio se ha estado cayendo a pedazos hace ya varios años por distintos hechos.

Como ejemplo, el escándalo de Nuestra Belleza México 2010: Cynthia de la Vega sufrió una horrible humillación luego que le quitaran la corona por haber subido de peso: “Estaba excedida 6 libras (2,7Kg). Me informaron que quedaba descalificada por no haberme sometido a la dieta alimentaria y la rutina de ejercicios que tenía establecida. Pensé en recurrir a la justicia, pero acá saben muy bien manejar los contratos y lo único que podía obtener si ganaba la demanda era volver a concursar al año siguiente y que me devolvieran el auto que me habían dado, así que preferí sacar a la luz lo que había ocurrido”, comentó la joven en Broadly, quien ahora denuncia los parámetros distorsionados que tiene este mundillo sobre la figura corporal de las mujeres.

Argentina ha decidido barrer con todo y tomar medidas drásticas enviando un proyecto de ley al Congreso Nacional que busca regular los concursos por su relación con la violencia de género.

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En Colombia no es lo mismo que antes y no causa la misma expectación. La francesa Florence Thomas, coordinadora del grupo Mujer y Sociedad de la Universidad Nacional de Colombia, lo expresó en una columna que escribió para El Tiempo del país cafetero en el 2012. Para ella, los concursos de belleza “No han sabido adaptarse a las imágenes y códigos de la belleza contemporánea, ni a las nuevas referencias estéticas movilizadas por las redes sociales”.

En Chile si bien varios de estos concursos siguen siendo parte de la palestra programática de los medios de comunicación, se ha creado un colectivo que busca romper con las normas sociales impuestas sobre la imagen corporal de las personas. La rebelión del cuerpo busca empoderar a las mujeres desde las bases, mostrándole que son mucho más que una cara bonita intentando conquistar el mundo.

Larebeliondelcuerpo/Instagram

El movimiento ya tiene más de 38 mil seguidores en las redes sociales y han denunciado distintas campañas de marcas que cosifican o utilizan estereotipos que afectan a las personas. Dentro de su mesa de trabajo está ayudar a las compañías en sus estrategias de marketing, para generar un impacto positivo en el empoderamiento de nuestras niñas y mujeres.

¿Todos queremos que se acaben los certámenes de belleza?

Hay quienes han salido a defender estos concursos. Entre ellos modelos y promotoras que califican la medida como excesiva.

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Un medio chileno comenta que la ganadora de la primera edición del certamen en Chile en 2003, Begoña Mancilla, está en desacuerdo con el fin del concurso:  “Cuando yo participé era un desfile, en bikini pero desfile, no era show. Era un evento característico del verano. Yo no lo asocio como algo que denigrara a la mujer.”

La argentina Laura Donoso, quien también ganó en el 2008, dijo que “No debería haberse terminado. No tenía nada de malo y no había gente mala entre medio. Si una hija mía me hubiera dicho ‘me llamaron para el Reef’, le habría dicho ‘anda'”

Sabrina Sosa que ganó en el 2011, dijo que le parecía una medida “exagerada”, y que ella nunca tuvo malas experiencias en los años que se presentó al concurso.

Para otros, los concursos de belleza han sido una forma de perpetuar violencia silenciosa y destructiva en las mentes femeninas. Ellos ponen sobre la mesa estereotipos que en la época que estamos viviendo están obsoletos y lo único que hacen es insegurizar y atacar la salud física y mental de todos.

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Al parecer no hay más Miss Reef, los concursos de belleza se están prohibiendo y siendo duramente criticados por la exposición de mujeres y violencia simbólica que provocan en en género…

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