Por Luis Lizama
22 julio, 2020

María Saavedra cumplirá muy pronto 90 años y ha decidido compartir con el mundo su fanatismo por las plantas. Ya tiene más de 32 mil seguidores y ha dicho que ellos la han «hecho vivir de nuevo”.

La pandemia que vivimos nos ha hecho replantearnos la vida. Ahora valoramos cosas que antes no importaban, anhelamos la libertad y también nos dimos cuenta que nunca es tarde para lanzarse a vivir. Internet está lleno de oportunidades y una de ellas fue tomada por María, una anciana chilena que muy pronto cumplirá 90 años y  que se ha transformado en influencer.

Su emprendimiento se llama Huerta La Yeya y tiene más de 32 mil seguidores en Instagram, donde vende y comparte su fanatismo por las plantas. Se aburrió del encierro y ahora es una figura de redes sociales. “Aunque usted no me crea, ellos (sus seguidores) me han hecho vivir de nuevo”, comenta al medio The Clinic.

Melisa Abdala

Su vida ha dado un vuelco. De esos que nos dan felicidad, de esos que -como ella misma ha dicho- hacen vivir de nuevo.

El 11 de julio publicó por primera vez: Una suculenta por 2.500 pesos chilenos. Ahora ha actualizado su catálogo y tiene huertas, flores, plantas medicinales y de interiores. 

Su tierno emprendimiento ha subido como la leche caliente, pasando de tener 2 mil seguidores a más de 32 mil en algunos días.

Se ha vuelto un fenómeno, principalmente por la ternura de ser una abuelita querendona y amable, que se modernizó y encontró la fama.

https://www.instagram.com/p/CCt1BQOlixX/

Crece y florece, es su lema, estampado en su perfil de la red social.

Para comprarle, sólo basta con escribirle por un mensaje interno, coordinar el retiro o despacho y listo. 

https://www.instagram.com/p/CCmTImYlWSB/

Cuando alcanzó los mil seguidores, lo celebró bailando y agradeciendo.

Huerta La Yeya comenzaba a hacerse un nombre.

Melisa Abdala

En entrevista con el medio The Clinic, María y su nieta comentaron el inicio de su proyecto y cómo lo han vivido.

«Un día, por la pandemia y todas estas cosas, me sentía súper triste y aburrida. Entonces le dije a mi nietecita: “¿Qué hacer para ganarme la vida?”. Porque a todo esto, cuando una tiene 89 años no deja de ser persona, siempre quiere ser útil. Me dijo “a usted que le gustan tanto las plantas abuelita, ¿y si criamos algunas y las vendiéramos?”. Desde mi niñez en Niebla que me encantan las plantas. Nací por ahí cerca, en una comunidad mapuche, en un entorno muy natural. Ahí me nació el amor por la Pachamama, como dicen.»

Explica María Saavedra a The Clinic.

La «Yeya», como le apodan con cariño, tuvo 14 hermanos, es de familia numerosa. Su esposo falleció hace 15 años, con quien tuvo 11 hijos. Sin dudas una tremenda herencia «¡La única que me dejó!», bromea María. 

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Bienvenidos a Huerta la Yeya!

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Nunca había ocupado una red social y ahora es toda una influencer. Está absolutamente convencida de que su emprendimiento seguirá creciendo, en parte gracias a la ayuda de su nieta, Melisa, ingeniera de profesión, que se ha transformado en su mentora tecnológica.

«Yo antes estaba como apagada, olvidada, deprimida. Me sentía muy sola, pero ahora ya no. Todas las mañanas me levanto a regar las plantas, a cuidarlas, a verlas, y ver si alguien me llama y me compra. Cuando estoy ahí adelante en mi casa trabajando, a veces me voy hacia el pasado, me reencuentro con la naturaleza de mi infancia.»

Relata «La yeya» a The Clinic.

https://www.instagram.com/p/CCo5RmPFiSV/

Y vaya que tiene talento con las plantas. Es cosa de mirar sus productos, que por lo demás son bastante económicos.

¡Mucho éxito, querida Yoya!

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