Por Camila Cáceres
8 septiembre, 2017

“Imagina que por fin te piden matrimonio y este es el anillo que te dan”, dijo la mujer (se burló del tamaño que tenía).

Dicen que la tradición de simbolizar la unión de un matrimonio con joyas comenzó con los romanos, cuyas mujeres usaban anillos con pequeñas llaves que representaban su “pertenencia” a un hombre. A pesar de la terrible connotación, en 1477 el Archiduque Maximiliano de Austria comisión el primer anillo con diamantes (del que haya registro, al menos) para su prometida, María de Borgoña, y la tradición se ha mantenido por más de 500 años.

Muchos incluso insisten que el tamaño del diamante representa la grandeza del amor de la pareja.

No sé ustedes, pero algunas de las parejas más longevas y hermosas que se me vienen a la mente ni siquiera están casadas. Mis abuelos hasta hace muy poco aún salían a bailar juntos y tienen gestos cariñosos todo el tiempo, a pesar de que su anillo es una simple banda de oro sin joyas ni inscripciones.

Puede ser que la tuitera @Daymjina no conozca ninguna pareja similar. Es la única razón que se me ocurre para este “chiste”:

“Imagina que por fin te piden matrimonio y este es el anillo que te dan”.

Apenas apareció en la tuitosfera hizo estragos.

Algunos apoyaron el comentario, pero fueron más los que se indignaron con esta superficialidad que ofendía a todos aquellos que por razones económicas, estéticas o sencillamente de la vida que no tienen interés en lujos materiales que, honestamente, no tienen nada que ver con el amor.

“Mi novia escogió el anillo de compromiso que quiere. Es más pequeño que eso. El tamaño del anillo no importa”.

“Mi novio me dio este anillo. Es tan pequeño comparado con mi mano gigante”.

“Imagina que le pides matrimonio a una chica y se burla del tamaño del anillo en las redes sociales”.

“Este es el hermoso anillo con el que mi prometido me pidió matrimonio. No importó lo simple que era porque todo lo que quiero es casarme con él”.

“¡Encuentro que los anillos pequeños y simples tienen más clase de todas formas! Me bastaría cualquier cosa”.

“El anillo que mi padre le dio a mi madre porque todo lo que quería era casarse con ella”.

Creo con todo el corazón que si encontrara a una persona que de verdad fuese mi media naranja me importaría bastante poco que me pida matrimonio con el tab de una lata de soda. 

No es malo querer un anillo de un cierto estilo -después de todo lo usarás por mucho tiempo-, pero quizá lo mejor es no juzgar las relaciones sentimentales por el tamaño de una roca brillante.

¿Qué crees tú?

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