Por Alejandro Basulto
5 abril, 2019

Iba en una limusina con un traje elegante y todo lo necesario para celebrar su premio, pero se le olvidaba lo más importante: el boleto para canjear los millones que ganó.

Sin duda toda persona quisiera ganarse la lotería y así vivir una vida llena de tranquilidad y comodidades. Y obviamente mucho mejor ganar un sorteo de un premio millonario cuando eres joven y lo puedes disfrutar de la mejor manera posible.

Y eso seguramente también lo pensó Odhran Doherty, de 23 años, cuando su papá, Liam le obsequió un boleto de la lotería, junto con uno para su mamá Margaret y quedándose su padre también con otro. Pero sin duda, este joven granjero nunca creyó que realmente iba a ganar tal premio.

«Acababa de escanear el boleto y me dijeron ‘felicitaciones’, yo pensé que había ganado un par de miles, pero no me di cuenta de que había ganado tanto»

dijo emocionado Odhran a Ladbible.

Probablemente tanta emoción conllevó a que poco tiempo después, cuando decidió ir en búsqueda de su millonario premio de $1.122.645 dólares, tras ir llegando a Dublín en la limusina desde Donegal, se acordara que se le había quedado el boleto ganador en su casa.

RTE

«Mi padre lo puso en un lugar seguro, un poquito demasiado seguro ahora para ser honesto (…) Pero no estuvo tan mal, solo estábamos en Raphoe, así que lo recuperamos y todo salió bien»

dijo el joven granjero al mismo medio.

Aún así, tras todos los millones que ahora posee, el joven Odhran no tiene intención de abandonar su tranquila vida en la granja.

«No la voy a dejarme gusta demasiado y es lo que elegí ser (…) Es algo familiar, así que me quedaré en esto»

se sinceró Odhran ante las preguntas de la periodista.

RTE

Habrá decidido seguir como granjero junto a sus padres y su novia Jessica, pero claramente su vida no es del todo igual que antes. Según sus mismas palabras, cada día es una fiesta y puede realizar grandes gastos sin tener que preocuparse por el mañana.

«Yo y papá siempre charlábamos sobre en qué podríamos gastar el dinero, pero nunca pensamos que iba a suceder en realidad, ya sabes, siempre se piensa en ello, pero nunca se sabe la sensación. Es inimaginable»

cierra Odhran.

 

 

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