Por Teresa Donoso
18 marzo, 2016

Tú también puedes convertirte en una persona emocionalmente inteligente.

Puede que creas que las personas que poseen inteligencia emocional siempre han sido así, pero te equivocas. Ellos nacen como cualquiera de nosotros, la única diferencia es que aprenden a controlar sus emociones y su temperamento de forma más efectiva, y usualmente mucho más temprano, que la persona promedio. Las personas con inteligencia emocional tienen una mentalidad fuerte y estable y es como si pudiesen mantenerse calmados incluso en las circunstancias más difíciles.

La verdad es que incluso si parecen calmados, pueden estar experimentando las mismas emociones contradictorias que tú experimentas cada día… la única diferencia es que ellos han aprendido a controlarlas y a tomarlas en cuenta sólo cuando es provechoso para lo que desean.

Tomemos un ejemplo: quieres lograr una meta, pero alguien se interpone en tu camino, te enojas y tu ira llega a niveles insospechados. Si decides dejar que la rabia te ciegue, entonces te estarás alejando de tu meta, mientras que si decides calmarte y usar tu enojo como algo productivo que te motive a seguir luchando estarás acercándote a lo que deseas.

¿Ves la diferencia?

Las personas con inteligencia emocional nunca dejan que sus propias emociones se vuelvan en su contra, en vez de eso, aprenden a manejar sus reacciones para sacarle el mayor provecho a todas las situaciones. Eso significa que en vez de quejarse por algo malo que sucede, ellos prefieren ver la oportunidad de aprender algo nuevo o de enfrentarse a un nuevo desafío.

En otras palabras, las personas con inteligencia emocional no dejan que las oportunidades les pasen por el lado: ellas se dedican a vivir de forma intencional, sin dar ningún paso en falso y teniendo un claro propósito para cada palabra que dicen y cada decisión que toman.

No te preocupes, las personas emocionalmente inteligentes no nacen así, se hacen en el camino y es por eso que todos tenemos la oportunidad de serlo. La clave está en reconocer nuestros patrones de pensamiento, conectarnos con nosotros mismos, comprender qué cosas nos hacen reaccionar de forma brusca y darnos tiempo para analizarnos y ser honestos con nosotros mismos.

De esa forma la próxima vez que tengas que tomar una decisión será la correcta y lentamente ganarás la habilidad para transformar tu vida con tus propias manos.

Puede interesarte