Por Camila Cáceres
11 julio, 2017

¡Es una trampa!

Las entrevistas de trabajo son un círculo particular del infierno en el que cada pregunta parece diseñada para ponerte más nervioso: “¿Cuál es tu experiencia?” No puedes decir mucha o van a pensar que estás sobre-capacitado, pero tampoco tan poca que no te contraten. “¿Cuáles son tus defectos?” ¿En serio? ¿EN SERIO? “¿Por qué deberíamos contratarte?”.

“Estoy un 100% seguro de que estoy 0% seguro sobre lo que voy a hacer”.

Sin embargo, seamos honestos: esas no son las peores. Esas ya sabemos manejarlas. Hay una que es el verdadero jefe final del juego, el momento de incomodidad fatal donde te empiezan a sudar las manos. Es la versión de pregunta de que te canten feliz cumpleaños en un restaurante cuando no es tu cumpleaños porque tus amigos se creen graciosos:

“¿Cuánto esperas ganar?”.

Expertos en negocios llegaron a rescatar nuestras integridades emocionales con la única respuesta correcta:

… ¿Ninguna?

Primero que nada, una respuesta directa y elevada puede que exprese a la compañía que no la necesitas tanto como ellos te necesitan, lo que deja una impresión muy digna, pero también arrogante. Responder con un precio bajo lo que pensaban ofrecer, por supuesto, no le conviene a nadie. ¿Rehusarte rotundamente a responder? Sólo si quieres que te digan adiós en dirección a la puerta más ancha.

¿Cuál es, entonces, la solución a este enigma?

¡Ser honesto! Y no necesitas números para eso. Sólo tienes que decir que no estás seguro aún, que dependerá de la cantidad y el tipo de trabajo al que te enfrentes y pueden irlo hablando sobre la marcha, ver qué les acomoda a ambos. Demuestra que estás abierto a negociar y que realmente quieres el empleo, pero sin ponerle una cifra a tu esfuerzo.

Según Ramit Sethi, un experto en economía, esto comunica también a tu posible empleador (o al menos al evaluador) que te tienes confianza, pero no en exceso, y logra que sea la compañía la que haga la oferta económica— como iba a ser de todas formas.

Lynn Taylor, asesora finanziera (y escritora de best-sellers sobre economía), aconsejó que sólo debes contestar con un número si el entrevistador insiste, en cuyo caso lo mejor es dar un rango respecto a posibles responsabilidades y horarios de trabajo.

En todo caso, los economistas están de acuerdo en que debes tratar de jamás dar una respuesta directa.

Recuerda que antes de la entrevista desde investigar cuando gana una persona en la profesión, sobre todo cuando recién comienza. Google, una vez más, probará ser tu mejor amigo.


¡Buena suerte!

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