Por Daniela Morano
24 agosto, 2017

«Me sentaba en una banca, comiendo. Luego me sentía culpable por ser tan gorda, y luego seguía comiendo».

Hope Desroches tenía sólo 15 años cuando comenzaron a burlarse constantemente de ella. En la escuela privada que atendía en California, todos sus compañeros la rechazaban. La llamaban «vaca», lo que la afectó su autoestima por siempre. «El acoso no paraba. Fue muy, muy duro para mi cuando chica, y me hacía sentir menos persona. No me lo merecía,» le contó a SWNS.

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Pero lamentablemente eso no cambio en el tiempo.

Hope subió aún más de peso, y llegó a pesar 146 kilos. No fue hasta que quedó embarazada que se convirtió en un problema aún más grande, pues no podía disfrutar de la maternidad como quería.

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«Me sentía tan sola. Nunca podía conocer gente, así que llamaba a DJ’s en estaciones de radio. Hablaba con uno distinto cada día. Sentía que era mi único amigo y yo tenía 12 años,» cuenta.

Su peso impactó en cómo criaba a sus hijos. «No tenía la energía para llevarlos al parque y cosas así. Me sentaba en una banca, comiendo. Luego me sentía culpable por ser tan gorda, y luego seguía comiendo».

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El 2015 comenzó a ir a terapia para entender por que actuaba de esa manera. Unos meses después, comenzó una dieta para perder peso y aprender a aceptarse y quererse por como es. «Antes me miraba al espejo y me daba asco. Ahora me siento un millón de veces mejor, tengo confianza en mi misma. Siempre quise ocupar vestidos y tacos y verme bonita. Ahora puedo».

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Ha perdido 70 kilos desde que comenzó este nuevo camino, y además de comer bien también sale a caminar. El mundo es muy distinto ahora.

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