Por Francisco Armanet
11 diciembre, 2017

«Besarnos en público es un riesgo», asegura su pareja.

Aunque la ley establece que las relaciones amorosas son legítimas ante la justicia siempre y cuando ambas partes ya hayan cumplido la mayoría de edad, la opinión social puede llegar a ser incluso más perturbadora y limitante que el hecho de rozar en la ilegalidad. El fenómeno también se da en el sentido contrario y podríamos nombrar varios ejemplos, sin embargo, el caso de Andrew Bird y Stephanie Jarvis es suficiente a la hora ilustrar el punto.

Se conocieron cuando Stephanie trabajaba atendiendo en un restorán. Andrew llegó a cenar y le pidió el número teléfono a la chica, ella accedió y no pasó mucho tiempo hasta que una fuerte atracción se gestó entre ambos. 

Para ellos no había ningún problema. Los 21 años que los diferenciaban no fueron impedimento para que la relación comenzara a solidificarse. Él tenía 43 y ella 24. 

Él es Andrew Bird.

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Tiene 43 años y actualmente vive junto a Stephanie en una casa en Iverness.

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Pero, a pesar del vínculo amoroso que se creó genuinamente entre ambos, la gente no quiso abstenerse de insultarlos cada vez los veían besarse y tomarse de la mano en la ciudad. A él lo llamaban pedófilo y a ella le decían que sólo estaba con Andrew por su dinero. 

Las cosas se complicaron mucho para ambos, sin embargo, no permitieron que los obstáculos fueran un limitante real a la hora de estar juntos. Entonces se comprometieron.

Así se ve Stephanie a sus actuales 24 años.

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Ella confiesa que salir a la calle no es para nada fácil.

«Besarnos en público es un riesgo», señaló.

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Además de los insultos, Andrew cuenta que la mayoría de las veces la gente cree que son padre e hija. Eso es lo que genera molestia y luego las ofensas.

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Pero han decidido continuar juntos a pesar de la adversidad. Y eso es lo que finalmente importa.

¿Tú qué crees sobre la diferencia de edad en las parejas?

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