Por Francisco Armanet
18 diciembre, 2017

«Metían mi cara dentro de un urinario y me empujaban por las escaleras. Estaba obligado a convertirme en otra persona», confesó el hombre de 32 años.

7 años de edad, una familia distante, y más de veinte compañeros de curso que, lejos de acoger e integrarlo, le hicieron la vida imposible. Bastó con que se burlaran y lo excluyeran de los juegos y las actividades cotidianas para que él comenzara a darse cuenta de que el mundo era, aún a esa temprana edad, un lugar hostil, cruel y terriblemente injusto. Pero, por mucho que hubiese sido capaz de soportar el bullying y hacer caso omiso a las críticas destructivas, el maltrato físico superó todo aguante y el chico cayó en una depresión que terminó por hundirlo irreversiblemente.

Se hizo conocido como el niño «feo y depresivo» entre todo el resto de los estudiantes y tuvo que aprender a convivir con los golpes y los abusos. 

SWNS

Y el maltrato era terrible. ¿Qué niño de 7 años puede pasar por alto el momento en que tres matones lo agarran por la fuerza y le meten la cara en los urinarios de la escuela? ¿Cómo olvidar los rostros de esos «compañeros» que lo empujaban escalera abajo y estallaban en carcajadas al verlo caer?

«Feo, gordo y llorón», así llamaron durante toda la etapa escolar a Rodrigo Alves, el chico que, por crecer convencido de haber nacido en el cuerpo equivocado, se operó 51 veces y hoy lleva el nombre de «Ken Humano».

De seguro ya lo has visto.

Brasileño de 34 años que ha gastado 12.000 euros en subir su trasero, 30.000 euros en implantes de pecho de silicona y más de 40.000 euros en operaciones de nariz, además de otros 220.00 en distintas intervenciones quirúrgicas. Para la mayoría de las personas, Rodrigo Alves es un tipo obsesivo, adicto a las cirugías, y víctima de un aparente trastorno mental. Verdadero o no, la desconocida y dolorosa historia de su infancia podría, al menos, dar ciertas luces que expliquen su presente.

https://www.instagram.com/p/BZtt9a2nzDX/?hl=es&taken-by=rodrigoalvesuk

En conversaciones con The Mirror, el Ken Humano señaló que su transformación física lo llevó después de muchos años, a ser una persona realmente feliz.

“Valió la pena el dolor para alcanzar la perfección, me merezco una medalla por todo este trabajo. Nací en el cuerpo equivocado. Mi alma nunca estuvo emparejada con el resto de mí y ahora lo hace. A los siete años me enviaron a un internado. Los niños me empujaban por las escaleras y metían mi cara dentro de un urinario. Tenía pechos como las mujeres y estaba gordo, feo y deprimido. Sólo quería estar aceptado por la sociedad y conseguir acercarme al ideal de belleza brasileño”.

-Rodrigo Alves a The Mirror-

Pero el ímpetu de operarse una y otra vez para olvidar y dejar de ser ese niño maltratado presenta graves riesgos. Los médicos dicen que Rodrigo tiene altas posibilidades de morir en el quirófano si es que continúa en este camino.

A él, sin embargo, parece no importarle.

“Me he preguntado si voy a morir en una sala de operaciones, pero también me he preguntado si voy a morir al cruzar una carretera”. Ahora, el brasileño es feliz cuando se mira en el espejo y no se arrepiente de ninguna de sus intervenciones. “La gente quiere fotos conmigo y me tocan. Me gusta la atención. Algunos incluso me piden consejos de belleza para estar mejor”, concluyó.

¿Trastorno obsesivo o decisión voluntaria?

La pregunta queda a la vista…

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