Por Emilia García
6 agosto, 2015

¿Eres de esos que se despiertan cuando el sol se esconde? ¿Eres de esos que empiezan a funcionar después de las 10 de la noche? ¿Eres de esos más productivos en la oscuridad? Entonces esto es para ti. Tú, mejor que nadie, debes saber cómo se siente trabajar de 9 a 6, y ser alguien que funciona solo de noche. ¿Horrible no?

No tienes escapatoria, naciste así y no puedes hacer nada para cambiarlo. El día es tu enemigo y la noche es tu aliada, es la que te da la creatividad y la claridad, y por eso la amas y la odias a la vez, porque te da alegrías, pero también muchos problemas:

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@hannah170

1. Muy pocos conocen tu verdadero potencial

Y esto apesta porque en la oficina la gente piensa que eres flojo, aburrido y desganado, cuando en realidad es solo que tu cabeza no funciona con la luz del sol. Si solo supieran lo que eres de noche…


2. La gente duerme y tú vives

Esto es una lástima, porque pocas veces te puedes conectar 100% con las personas que quieres, porque el normal de la gente duerme cuando tú estás más viva que nunca. En la noche además salen las almas rebeldes, bombas creativas, intelectuales empedernidos, y no muchos pueden ver eso. ¿Lo bueno? Tener insomnio y trabajar hace que vivas el doble que el resto!

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@un_panda_rose

3. El café es tu único motor

Como el promedio de sueño es de 3 horas, te ves atrapado en un mundo en donde eres adicto a la cafeína; no hay otra opción. No sabes cómo no te ha dado una sobredosis, y esperas que no te de, porque o sino simplemente no podrías sobrevivir.


4. No sabes lo que son los horarios

«¿Son la 1 de la mañana? ¡Qué temprano!» es algo que sueles decir, cuando en realidad hay gente que si está despierta a esa hora sabiendo que debe trabajar al otro día realmente entra en colapso. Comer a las 2am o escribir algo a las 3 es algo que sueles hacer.

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@zihnimdekidistopya

5. Tus intentos por dormir a una hora decente son en vano

No es que no trates, es que no puedes, pero sigues perseverando. Cada vez que lo vuelves a intentar, vuelves a fallar, y te das cuenta de que no lo lograrás y que noches como estas son mucho menos productivas que las que te quedas despierto, pero te felicitas a ti mismo por haber sido tan consistente a pesar de las adversidades.

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