Por Javiera Irarrázaval
9 noviembre, 2017

“Cuando me dijeron ‘patas de elefante’ frente a toda la clase, fue una forma de aprobación, para que todos mis compañeros, hicieran comentarios sobre mis piernas también”, dijo Yi Chen.

Es lamentable, pero las agresiones verbales hacia otros, vienen desde hace mucho tiempo, es solo que, las víctimas preferían callar y sufrir en silencio. Yi Chen, es una joven que sufrió bullying por parte de la persona que la estaba formando; su profesora la humilló ante todos, cuando le dijo que sus piernas eran “de elefante”, por su gran musculatura. 

Cuando Yi Chen tenía 10 años, su profesora la ridiculizó delante de todos, diciéndole que sus piernas “eran de elefante” por su musculatura.

Yi Chen

El daño psicológico que su profesora le dejó clavado en su mente, tuvo peores repercusiones, cuando sus compañeros, siguiendo las palabras de la maestra, se burlaban de ella diciéndole “King Kong Barbie”, durante años. 

Pero el abuso no quedó ahí: su familia también la molestaba diciéndole que era “demasiado grande”.

“Cuando me dijeron ‘patas de elefante’ frente a toda la clase, fue una forma de aprobación, para que todos mis compañeros, hicieran comentarios sobre mis piernas también”.

-Yi Chen a Caters TV

Yi Chen

También relata, que desde ahí el bullying solo aumentaba; aparte de llamarla “King Kong Barbie”, le decían “Muslos grandes” y otras cosas atroces a sus espaldas.

Después del daño, ella solo quiso cambiar su cuerpo. No aceptarlo y hacer lo que fuese necesario para cambiarlo. “Llegué al punto, en que abandoné todos los deportes, y me estaba muriendo de hambre debido a la presión que sentía por la intimidación, y mi familia”, dijo.

Yi Chen

 

Bajó 20 kilos solo para ser aceptada en Taiwán. Pero todo cambió cuando se mudó a San Diego, en Estados Unidos. Allí todos la aceptaban y la felicitaban por su cuerpo atlético.

Yi abandonó los deportes para que ella también se viera menos musculosa. Ella finalmente perdió 50 libras. Cuando su familia se mudó a San Diego desde Taiwán, las actitudes de las personas eran diferentes. Ellos felicitaron su cuerpo atlético.

“Allí me di cuenta que estaba gastando mi vida, tratando de complacer a otros, y eso no tiene sentido. Me alegra que ya no sea así, y que me acepte tal cuál soy”, agregó.

Hoy, ya no se siente aterrorizada al usar faldas o vestidos, y es modelo fitness. Se ama tal cuál es y comparte su historia, para que otras no sufran lo mismo que ella. 

Mira un poco de su rutina.

Es increíble como, la violencia simbólica o violencia directa, puede afectar en el desarrollo de una persona. Es tarea de todos nosotros, cambiar esto en el mundo. 

No al bullying.  

 

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