Por Luis Lizama
30 diciembre, 2020

Mike y Judy son una pareja de California (Estados Unidos), que han encontrado la felicidad en la sonrisa de miles de niños. “Después de la jubilación, me aburrí y necesitaba hacer algo. En Navidad, tuvimos la oportunidad de ver a los niños obtener los juguetes y ver cuánta alegría les producía”, dijo Mike a CNN.

La sonrisa de un niño es reflejo de felicidad, de amor y alegría genuina. Vale más que cualquier objeto, es algo único que llena nuestro corazón. Así lo sienten muchas personas y también los protagonistas de esta historia. Mike y Judy han encontrado una noble pasión en la felicidad de niños.

Se trata de un matrimonio de jubilados, que ha confeccionado más de mil juguetes para pequeños de bajos recursos. “La gente necesita esperanza”, explican cuando les preguntan el porqué de su solidaridad. 

Y tienen toda la razón, pues en un mundo donde a veces abunda el caos y la maldad, se necesita de amor y bondad.

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Incluso algunos les han apodado el Papá Noel y Mamanuela, que confeccionan juguetes en su taller de carpintería, ubicado en Desert Hot Springs California (Estados Unidos).

Todo comenzó hace unos siete años, con la creación de su taller, en la parte trasera de su hogar. Inició como un simple hobby, como muchos jubilados que desarrollan un profundo amor por la madera. Poco a poco se fue transformando en una responsabilidad navideña, hecha con mucho gusto y alegría.

Mike es un veterano del ejército, que comprende muy bien la situación de su gente, que gusta de ayudar al resto y trabajar por un mundo mejor.

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Así entonces Mike es el encargado de comprar la madera, las brocas, sieras y hacer los patrones para cortar y lijar. Judy, su esposa, pinta, diseña y decora, además de oficiar como control de calidad. 

¡Esto es trabajo en equipo!

“Después de la jubilación, me aburrí y necesitaba hacer algo. En Navidad, tuvimos la oportunidad de ver a los niños obtener los juguetes y ver cuánta alegría les producía”.

–dijo Mike a CNN

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El trabajo puede tomarles hasta 10 horas diarias, pero ese no es problema cuando hay cariño de por medio. Sus bellos productos son donados a todos quienes necesiten, desde vecinos, hasta colegios y escuelas de bajos recursos. Aunque la situación económica no es la mejor, ellos corren con todos los gatos, financiándose con donaciones y dinero de su propio bolsillo.

“Somos un par de abuelos que hacemos lo que mejor sabemos hacer, eso es todo”.

-dijo Judy a CNN–

Fabrican trenes, coches, camiones, animales y otros juguetes educativos, como rompecabezas y bloques de construcción. Puedes entrar a su GoFundMe para conocer más de su historia y colaborar.

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