Por Alejandro Basulto
2 junio, 2020

«Ser discapacitado en público significa que se convierte uno en propiedad pública, en la receptora de miradas compasivas y preguntas intrusivas», explicó Bronwen Livingstone.

Medidas relacionadas con el sano distanciamiento y el aislamiento social, son parte de la realidad de Reino Unido debido a la pandemia del COVID-19. Y no es para menos, ya que este país, a la fecha acumula más de 277 mil personas contagiadas y más de 39 mil víctimas fatales a raíz de esta enfermedad. Que ha obligado a implementar cuarentenas y encierros, que de algún modo, una mujer con discapacidad como Bronwen Livingstone, le halló lo positivo a esta nueva realidad. «Han hecho que el mundo sea más accesible», llegó a decir.

Bronwen Livingstone

Debido a que con el encierro y el bloqueo de todas las actividades presenciales (que no sean esenciales), todo empezó a estar disponible en línea. Eventos, cursos y productos que antes no estaban accesibles para ella, ahora sí lo estaban. Previo a la cuarentena, nunca desde que se encuentra en silla de ruedas, había podido sentarse en primera fila en un concierto íntimo de su banda favorita, pero ahora sí podía, estando en la misma situación de todos en la transmisión online, sin importar si no puede subir la escaleras o requiere un baño a mitad a de camino.

Bronwen Livingstone

También, con el encierro, puede acceder a distintas tiendas locales, empresas e incluso cafés y restaurantes que antes no podía disfrutar, debido a la poca accesibilidad que tenían para personas con movilidad reducida. Pero con las entregas a domicilio, eso cambió. Como también lo hizo el desarrollo profesional y personal de Bronwen Livingstone, quien pudo asistir a diferentes cursos de capacitación y conferencias que por falta de acceso o problemas de salud, se los perdía.

«Duele quedarse fuera de las cosas en las que otras personas pueden participar fácilmente. Me hace sentir que me valoran menos porque tengo discapacidad . Ahora, puedo pasar mis mañanas aprendiendo sobre tácticas de redes sociales y habilidades de producción documental, tomar una clase de arte por la tarde y terminar el día con una sesión de meditación en vivo. También ha sido una alegría estar en salas de reuniones en línea con personas de todo el país, y en Zoom, todos están sentados»

– explicó Bronwen Livingstone en columna que escribió para Metro.co.

Bronwen Livingstone

También salir de la casa se le ha hecho más ameno, debido a que ahora cuando va de compras con su esposo, lo hacen cuando saben que va a haber poca gente, por lo que hay muchas plazas de estacionamiento para discapacitados disponibles. Además de que la gente mantiene la distancia social en cada momento, por lo que no está el riesgo de que la «ayuden» agarrando las manijas de su silla de rueda.

«Estoy ansiosa porque el fin del encierro signifique que vuelva a ser excluida y aislada, mientras que todos los demás vuelven a sus ocupadas vidas. Cuando todos los demás se encuentran con amigos en sus acogedoras cafeterías favoritas, me quedo afuera porque hay escalones en la puerta, las mesas están demasiado juntas o no hay un baño accesible. Cuando las personas vuelvan al trabajo y tengan reuniones cara a cara, estaré en casa preguntándome por qué ya no hay una opción virtual»

– dijo Bronwen.

Bronwen Livingstone

Bronwen Livingstone quedó parapléjica después de una lesión en la médula espinal hace tres años, sorprendiéndole después lo inaccesibles que era algunas cosas que antes las veía tan comunes y alcanzables. Lo que con el bloqueo cambió, además de que ella cuenta, de que ahora hay un sentido de espíritu comunitario, donde todos se ayudan. Sin embargo, dentro de su pesimismo, Bronwen espera que la accesibilidad se convierta en una prioridad, buscando que las cosas que han mejorado en su vida con el encierro, sean parte de la nueva normalidad.

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