Por Antonio Rosselot
8 noviembre, 2017

“En un minuto me pareció raro que quisieran fotos mías, pero pensé que eran básicamente para identificarme…”

Tener un carro es como tener un bebé: hay que cuidarlo, alimentarlo (con gasolina, no con leche), hacerle las mantenciones de rigor… o sea, claro que no se compara con un bebé, pero finalmente los parámetros son más bien parecidos: a la hora de preocuparse, hay muchas cosas que pueden resultarnos un real dolor de cabeza.

Una de esas cosas es la burocracia de las aseguradoras de carros. Es casi un requisito indispensable que tu auto tenga un seguro en caso de cualquier emergencia o accidente, porque si no lo tienes y te pasa algo grave, KABOOM: adiós auto, adiós dinero y hola hospital.

Alyssa Stringfellow, una chica de 25 años oriunda de Arkansas, se encontraba haciendo ese aburrido papeleo con la aseguradora de automóviles. Quería entrar dentro del seguro de su abuela, para no tener que pagar tanto dinero mensualmente. Como es una mujer joven y soltera, el seguro le cobra bastante.

Faltaba un solo trámite para ratificar el seguro: que Alyssa enviara fotos del carro, de frente y de perfil, a la compañía. Pero la chica entendió bastante mal el mensaje, y para desgracia suya y fortuna nuestra, decidió enviar fotos de ella misma.

Facebook / Alyssa Stringfellow

El tipo de la compañía de seguros me llamó riéndose a carcajadas después de recibir mi correo. ¡Me avergoncé montones pensando que toda su oficina había visto las fotos! En un minuto me pareció raro que quisieran fotos mías, pero pensé que eran básicamente para identificarme…

Alyssa Stringfellow

Facebook / Alyssa Stringfellow

Por suerte, Alyssa se lo tomó con bastante humor. Y no es para menos, es un error bastante vergonzoso, pero mucha gente fue feliz con éste: “Fue una confusión muy básica, pero he hecho que se ría mucha gente, así que no le doy importancia”, dijo la chica.

Facebook / Alyssa Stringfellow

¡Todo está en la actitud!

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