Por Cristofer García
12 mayo, 2021

“Estoy 99% segura de que él no se pone celoso de los abrazos porque me comunico con él y le hablo al respecto. Es más protector conmigo que celoso, así que mientras esté a salvo, es bueno”, dijo Saskia Larsen.

En el mundo actual existen un sinfín de servicios para satisfacer las necesidades de las personas, algunos que en otras épocas parecerían descabellados o algo raros. Una empresa que ofrecer abrazos no suena como algo común, pero existe.

Quizás el mercado de los abrazos no haya sido muy explorado, pero en la ciudad Nueva York ya cuentan con una compañía que ofrece el servicio y también tienen una clienta frecuente.

Love Don’t Judge

Este es el caso de Saskia Larsen, una mujer casada que paga 80 dólares por una hora con un abrazador profesional. Aunque esto pudiese ser incómodo para su esposo, afirmó que este no siente celos al respecto y no pone ninguna queja, según reseñó Daily Mail.

Larsen, quien es profesionalmente actriz, se ha vuelto una clienta recurrente del servicio llamado Cuddlist, así ella tiene la posibilidad de pagar por una hora de abrazos cuando está fuera de casa y continuar creciendo en su carrera.

Love Don’t Judge

“Mucha gente pensaría que es extraño que acceda a servicios de abrazos porque estoy casada. Pero al diablo, realmente no me importa lo que piensen los demás. Amo el afecto y amo cómo hace sentir mi cuerpo”, comentó Larsen en conversación con Love Don’t Judge.

“Estoy 99 por ciento segura de que él no se pone celoso de los abrazos porque me comunico con él y le hablo al respecto. Es más protector conmigo que celoso, así que mientras esté a salvo, es bueno“, añadió.

Love Don’t Judge

Se ha sentido tan satisfecha con el servicio que invita a todo aquel curioso a probarlo. “Recomendaría a todas las personas que prueben los abrazos porque te hacen sentir humano. No estoy rompiendo un acuerdo con mi esposo, no estoy violando la ley, solo estoy teniendo algo que es realmente delicioso y grandioso”, dijo.

Respecto a ello, su esposo, Arthur, comentó que “Saskia y yo tenemos una relación monógama, pero no siento que abrazarlos viole la integridad de eso. A Saskia le gusta mucho el contacto y se siente muy cómoda con otras personas y es muy cariñosa. Cuando estamos juntos, nos acurrucamos todo el tiempo para que pueda entender por qué ella necesitaría ese contacto humano”, expresó.

Love Don’t Judge

De acuerdo a este medio, el profesional de los abrazos recibe unas 200 solicitudes a la semana por sus servicios, lo cual muestra que el negocio va en crecida. “Tengo todo tipo de clientes que son de todas las edades. Hombres, mujeres, clientes mayores, clientes más jóvenes que están ahí para el contacto personal y la interacción humana y eso es lo que valoro de eso“, contó.

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