Por Alejandro Basulto
24 agosto, 2020

El químico hizo efecto en 15-30 segundos. La chica, desprevenida, quedó sin nada puesto en el mar, mientras su pareja se reía al mismo tiempo que la grababa. “¡Me lo robaron!”, gritaba, sin entender el truco.

Julius Dein es un joven mago que se ha hecho muy conocido en las redes sociales. Como muchos ilusionistas de su tipo, su especialidad está en hacer aparecer y desaparecer cosas de maneras muy misteriosas e increíbles. Muy pocos son los que logran finalmente descubrir cómo logró hacer que algo que hace un momento estaba en cierto lugar, ya no estuviera ahí, o viceversa. Y ni siquiera sus familiares, amigos y pareja están libres de ser blanco de sus trucos. Lo que fue el caso de Estelle, la novia de Julius, que estando con él ya debería saber de lo que es capaz.

Julius Dein / Facebook

Pero aún así, resultó siendo víctima de una de sus bromas de mago. Y en plena playa, rodeada de muchas personas. Debido a que cuando ambos estaban disfrutando un rico día en la costa, apareció Estelle en el video que grababa su novio, luciendo el nuevo bikini que ella había pedido por internet. Sin saber, que cuando bajó la guardia, Julius lo había reemplazado por uno que provocaría que quedara con su cuerpo al descubierto tras meterse al agua.

Julius Dein / Facebook

En la grabación se puede escuchar cómo el mago, Julius, empieza a reírse sin cesar mientras su novia se aventuraba en el mar. Sin saber Estelle de la broma que había sido blanco. Su traje, el bikini que ella pensó que era el que se compró, era uno que tenía como característica, el poder disolverse en el agua luego de entre 15 y 30 segundos de sumersión. A esta mujer le tomó un tiempo meterse en el mar, lo que aumentaba aún más las risas nerviosas de su novio, que a pesar de supuestamente haber reconocido lo cruel que había sido, seguía disfrutando del momento.

Pasado el tiempo necesario para la disolución del traje, Estelle se dio cuenta que estaba desnuda, sin el traje que se había colocado. Su bikini había desaparecido repentinamente y ella empezó a mirar a su alrededor frenéticamente pensando que lo había perdido o alguien se lo había robado. Sin embargo, este se había disuelto.

Mientras ella acusaba a Julius de su perdida, él fingía inocencia, para que después de reírse un buen rato, pasarle una toalla para que ella, también riéndose, se cubra.

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