Por Alejandro Basulto
9 septiembre, 2020

El amor de su vida pasó de definirse como hombre a pedir ser llamado como “ella”. Una transición que solo les unió más. Tienen dos hijos.

Sean y Jenni eran una feliz pareja de Phoenix, que tras conocerse en la Universidad Estatal de Arizona, donde se formaban para ser profesores, se dieron cuenta que eran el uno para el otro. Sin embargo, Sean tuvo que demostrar mucha paciencia e incondicional cariño, esperando que Jenni estuviera soltera para enamorarla. Lo que surtió efecto, casándose ambos en el año 2005. De aquella relación y en los años siguientes, nacieron sus dos hijos, Morgan y Toby. Y poco después del nacimiento del último regalón de los dos, Jenni empezó a darse cuenta de que la persona que en ese entonces era el hombre de su vida, era en realidad la mujer de sus sueños.

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“Siempre bromeamos diciendo que él era mi acosador, pero realmente hemos sido inseparables desde entonces (…) Supe que él era el elegido tan pronto como me dio un masaje de cabeza asesino esa misma noche. Me dije a mí mismo que jugaría duro para conseguirlo después de que dejó un mensaje de voz tratando de programar una segunda cita. Esperé 20 minutos antes de devolverle la llamada, así de difícil fui”

– dijo Jenni, según consignó Unilad.

Todo partió con Sean usando pijamas que claramente eran femeninos, o utilizando camisón de dormir. Además de que en la noche acostumbraba utilizar un sostén debajo de la ropa, escondido para que evitar que alguien lo pudiera ver. Jenni se dio cuenta de esto, pero decidió quedarse en silencio. Mientras al mismo tiempo, ambos padres sospechaban que su hijo mayor, Morgan, podía ser gay.

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“Era obvio que si tuviera un guardarropa completo de ropa de mujer, los usaría en alguna parte (…) También había pistas. Estaría lavando la ropa y habría ropa de mujer que definitivamente no me había puesto, (…) Mirando hacia atrás, una parte de mí tenía miedo de que mis sospechas se confirmaran, otra parte de mí no quería que se sintiera incómoda. No quería señalar con el dedo y equivocarme. No se sentía como en mi lugar”

– explicó Jenni.

Fue entonces que llegó el año 2016, momento en el cual su primogénito iniciaría la escuela secundaria, por lo que ambos padres tuvieron una conversación para que Morgan se sintiera lo suficientemente cómodo como para “salir del clóset”. Sin embargo, aquella conversación tuvo un efecto imprevisto para la relación de ambos, debido a que Sean aprovechó de dotarse de valentía para declararse como una mujer transgénero. Desde ahora era Sarah, o mejor dicho, por fin era quien siempre había sido.

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“Sarah se dio la vuelta una noche en la cama en 2016 y me dijo: ‘Realmente necesito hablar contigo, creo que soy trans’. Me di cuenta de por qué siempre me había sentido tan atraído por ella, era por quién era por dentro, una mujer, y no por su caparazón. Me di la vuelta y dije: ‘Está bien, creo que soy lesbiana’. Hemos tenido conversaciones desde esta época de nuestras vidas y resulta que ambos estábamos buscando en Google en silencio. Estaba mirando, ‘¿Mi pareja es transgénero?’ y Sarah estaba buscando en Google: ‘¿Soy transgénero?'”

– contó Jenni.

Transición que no solo conllevó cambios para Sarah y su relación con Jenni, sino que también esta última se dio cuenta que había estado ocultando su propia identidad durante largos años. Ya que ella era una mujer lesbiana, y su amor por Sarah le permitió de una vez por todas asumirlo. Sin olvidar, que cuando ambas le contaron a sus hijos sobre la transición de Sarah, estas mismas experiencias ayudaron a que Morgan obtuviera valentía para declararse gay dos años después. Él y su hermano Toby, ambos judíos, se refieren actualmente a Sarah como “Eema”, que es la palabra hebrea para “madre”.

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“Tomé la decisión de perseverar y estar con Sarah, ella es mi alma gemela. La gente nunca lo cree, pero puedo decir honestamente que nunca sentí ninguna traición o sensación de que me mintieran. Desde que Sarah salió del armario, hemos estado más unidos que nunca, en todos los sentidos, y cuando tenemos intimidad, actuamos como si esa parte de ella no estuviera allí”

– declaró Jenni.

En julio del 2017 comenzó Sarah la terapia hormonal, tomando desde entonces una combinación de bloqueadores de testosterona y estrógeno todos los días. Además de que el próximo año tendrá uno de sus días más importantes: se someterá a una cirugía de reasignación de sexo, operación que para ella será el “capítulo final” de su transición. “Es la última barrera que me impide verme por completo como una mujer. No hay un libro de reglas para ser trans, pero esto es algo que sé que debo hacer”, comentó Sarah al respecto. Hoy, Jenni y Sarah se definen a sí mismas como una familia LGBTIQ, contando con todo el apoyo de sus hijos y dando a conocer su caso para demostrar que el amor lo puede todo.

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