Por Constanza Suárez
19 noviembre, 2018

Aunque lo aterraba, decidió cortar su cabello y enaltecer su cabeza calva. “Desearía haberme liberado antes”, escribió Jake.

El padre de Jake Massey constantemente pasaba con envidia sus dedos por la frondosa cabellera de su hijo. Él, un hombre calvo, fue también el primero en darse cuenta que Jake seguiría el mismo camino. En su destino estaba escrito que su cabello se cayera, abandonándolo a una corta edad.

En su primera semana de universidad el entonces jovencito, se dio cuenta que cuando su padre le advirtió que había “empezado” su calvicie, no estaba bromeando. Y que la cosa se pondría bastante seria, contó en Front Magazine.

Un día salió de los vestuarios del gimnasio, se miró al espejo y notó espacios brillantes en su cabeza. Jake intentaba justificarlo tras una mancha de crema o algo por el estilo, pero en su interior sabía que lo que presenciaba, era una capa expuesta de su cuero cabelludo.

Jake Massey

Ver sus cabellos derrotados en su almohada cada mañana, lo hizo entrar en las cuatro etapas del dolor. Primero, la negación. “No puede ser” pensaba el joven, “¡¿Cómo mis compañeros de piso están dejando estos pelos cada noche y de dónde diablos los están sacando?!“, decía.

Luego pasó al enojo. “¡¿POR QUÉ DIABLOS TE CAES DE MI CABEZA ?! ¡PERTENECES EN MI CABEZA DÓNDE HABÍAS ESTADO LOS ÚLTIMOS 18 AÑOS! ¡QUÉDATE AHÍ!” , gritaba mientras golpeaba y lanzaba sus almohadas.

Jake Massey

La negociación llegó y también un poco de paz. Jake se decía a sí mismo: “si ustedes quieren irse, está bien mientras se queden y me den algo con lo que trabajar, está bien. Seré como Jude Law. O Alexander Armstrong. Para siempre. Eso es genial “, conversaba con su cabellera.

Pero de inmediato la depresión lo inundó. Reubicó su almohada en una esquina de su cama y solo lloró.  A pesar de que había pasado por todas las etapas, la final, la aceptación, no llegó. Tomó tiempo. Antes de la aceptación viene la guerra.

Su padre intentó ayudarlo y compró una botella de Regaine, un tratamiento para detener la caída del cabello en hombres. Jake debía frotar el producto por su cabeza, pero al hacerlo los cabellos se pegaban a sus dedos por montón.

Jake Massey

Cuando se fue a Australia, tras su graduación, descubrió un champú seco con un toque de color que retrasó un poco lo inevitable. La idea de volverse calvo simplemente lo aterraba. Temía que sin su cabello, se vería horrible, ya que siempre pensó que su cabeza era gigante y sus orejas también.

Sin embargo, cinco años después de aquel incidente en el vestuario del gimnasio de la universidad, enfrentó a la aceptación. Jake miraba por la ventana de su automóvil, sin gorra, aprovechando al máximo la brisa marina. “Capté mi reflejo en el espejo retrovisor, ese bastardo otra vez, y un momento agradable se arruinó. Parecía un niño pequeño (con una cabeza maciza y orejas tontas) a quien se le había pasado un globo por el pelo”, dijo.

“Incliné mi barbilla hacia mi pecho y recorrí esta tierra estéril, refunfuñando para mí mismo, antes de que una voz desde arriba interviniera”, relató el joven. La voz le dijo: “Eres calvo”. “¡Pero no es justo! ¡¿Solo tengo 23 ?!” , se dijo a sí mismo. Pero lo sintió, no había más vueltas que darle. Era suficiente.

Entonces le pidió a su novia que lo ayudara con las tijeras. Él estaba nervioso, este no era un corte fácil ni común, no podía probar estilos, esto era para siempre. El proceso fue difícil pero siguieron adelante.

“¡Te ves bien! ¡¿Quién es un hombre muy grande ?!”, le dijo la chica. En 20 minutos ya estaba lista su nueva identidad y Jake decidió aceptarse totalmente. Este era su nueva versión.

Jake Massey

Se comenzó a dar cuenta que frecuentemente veía hombres en su Facebook tomarse fotografías con sombreros, no importando en qué lugar estaban. “Estos jóvenes se están estancando en la negación, y hasta que alcancen la aceptación, los espectadores no los describirán como adecuados, propietarios o rockeros”, escribió Jake.

“No hay de qué avergonzarse; hay muchos beneficios en la calvicie”, agregó. Ya no tendrás que pagar por cortes de pelo, podrás envejecer bien en comparación a tus compañeros, entre otros.

Jake Massey

Luego que Jake decidió vencer sus miedos y alabar su calvicie, otros hombres de su círculo social se atrevieron a seguirlo.

“No me malinterpretes, no es perfecto ser calvo. Cuando hago ejercicio en días soleados, tengo que ponerme crema solar en la parte superior de la cabeza y vaselina en las cejas.  Es más mantenimiento también; solía ​​tener un corte cada pocos meses y ahora me afeito cada semana”, dijo el joven.

“Desearía haberme liberado antes”, reflexionó. Después de todo, aceptarte tal como eres, siempre te hará más libre. Porque ese amor propio, te hará más feliz también. ¿Por qué lucha contigo mismo, cuando puedes darte amor?

¡Amate, así tal cual eres!

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