Por Cristofer García
22 mayo, 2020

«Créeme, no nos desnudaríamos si tuviéramos un set completo», dijo un doctor a un medio local. Y con la polémica, más fotos de Nadia han salido a la luz. Seguro ya tiene sus fans.

La enfermera rusa que fue vista vistiendo solo ropa interior bajo una bata transparente, mientras atendía a pacientes con COVID-19, ya no será sancionada, como se dijo en principio, porque había una razón de fuerza mayor para no cumplir con la norma: hay escasez de uniformes y materiales para el personal de salud.

Nadia, esta enfermera de 23 años, tuvo que recurrir a solo vestir una bata trasparente ante la falta de recursos en esta emergencia sanitaria, sin embargo, no pasó por alto y se volvió viral en redes sociales luego de que un paciente la fotografiara. Por ello, en principio las autoridades habían anunciado una sanción en su contra.

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Luego de confusiones sobre este caso que se volvió tan popular, los médicos del Hospital Clínico Regional de Tula, al oeste de Rusia, revelaron que la verdadera razón fue la falta de ropa médica.

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Después de que esto sucediera sobre ella pesó una enorme presión, sin embargo, gracias al apoyo de sus colegas, la sanción fue eliminada. De hecho, esto, más allá de un malentendido, queda como un precedente de que el personal médico no cuenta con con los recursos suficientes.

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«Simplemente no tenemos nada que ponernos. No hay suficientes trajes de matorral, que de acuerdo con las reglas que debemos usar debajo de nuestras batas protectoras. Créeme, no nos desnudaríamos si tuviéramos un set completo», dijo un médico al medio local Komsomolskaya Pravda, según reseñó Daily Mail.

«Ella no merecía ningún castigo. Lo más probable es que se diera cuenta de que la bata era transparente, pero decidió vestirse así de todos modos porque es muy difícil usar estos trajes durante mucho tiempo. Y lo principal es que ella ayudó a los pacientes con coronavirus. No estaba del todo bien que algún paciente le tomara una foto. La incriminó cuando ella lo estaba ayudando», añadió.

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El personal de salud se unió en esta causa que consideraron justa. Y es que, estos especialistas arriesgan a diario sus vidas para detener la pandemia de COVID-19, con pocos recursos, como para ser sancionados por una falta que es responsabilidad del ente de salud, como lo es la dotación de uniformes. Ella no está atemorizada por la situación.

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«No tengo miedo, es mi trabajo. Siempre quise ayudar a las personas, aportar beneficios, así que entré en medicina», dijo Nadia.

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La jefa del hospital, la doctora Anna Savishcheva, afirmó que Nadia no sería castigada y mantendría su trabajo. Mientras que el propio gobernador de Tula, Alexey Dyumin, la visitó para aclarar la situación.

Al final de cuentas, Nadia solo cumplía con su trabajo con las herramientas que tenía a mano.

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