Por Luis Lizama
20 noviembre, 2020

La batalla que están librando los profesionales de la salud ha sido muy compleja. A veces incluso deben lidiar con malos tratos y poca comprensión de las personas, pero también hay quienes le agradecen. 👏🏻

El coronavirus ha afectado a millones de personas en todo el mundo, poniendo en jaque a todos los sistemas de salud del mundo. En los hospitales y centros médicos, el personal de salud se ha entregado por completo. Turnos eternos de muchísimas horas, alejados de sus familias y expuestos a la enfermedad, es parte de lo que viven diariamente, con tal de salvar vidas. Pocas veces obtienen el reconocimiento que merecen.

Este paciente de COVID-19 quiso dar un pequeño homenaje a todos ellos, que trabajaron incesantemente para salvar su vida. Tomó su violín y se puso a tocar, como un gesto de humildad y agradecimiento. 

Ocurrió en la ciudad de Ogden (Estados Unidos), en el Hospital McKay-Dee. Allí estuvo internado el hombre llamado Grover Wilhelmsen, infectado por coronavirus y con un diagnóstico complicado.

Esta pandemia nos ha provocado mucho daño, pero también nos ha permitido valorar el trabajo que hacen diariamente los profesionales da la salud. 

Intermountain Healthcare

Grover quiso hacer un homenaje, entregaron un minuto de alegría y gratitud. Es un experimentado violinista, por lo que tomó su instrumento y comenzó a tocar.

Inmediatamente los ojos de las enfermeras se llenaron de lágrimas. Han vivido momentos complejos, llenos de estrés y dolor, era imposible no emocionarse. 

Intermountain Healthcare

Grover es un ex profesor de orquesta, de 70 años. Su estado era, al menos, delicado, por ser de un grupo de riesgo. 

“Hacia la mitad de mi turno, escribió: ‘¿Sabes, realmente quiero tocar aquí en el hospital. ¿Qué piensas de que mi esposa traiga mi violín y mi viola?'”.

–comentó una de las enfermeras a medios locales–

Imagen referencial – Pixabay

Una docena de profesionales se congregó para admirar el homenaje, todos emocionados y recordando los peores días de la pandemia, que lamentablemente sigue lejos de terminar. Con el himno “Tennessee Waltz” y otras canciones de iglesia, Grover dio las gracias a todos los presentes. 

Fue un lindo homenaje al personal de salud, al que todos nos adherimos.

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