Por Alejandro Basulto
15 febrero, 2021

Debido al encierro por la pandemia del COVID-19, los tres hijos de Alex Asbridge se encontraban sumamente aburridos, encontrando este soldado del ejército de Reino Unido una solución en la construcción de una de las más típicas infraestructuras de los esquimales.

El sargento mayor, Alex Asbridge, como muchos otros padres, ha tenido que hacer frente al aburrimiento de sus hijos debido al encierro. La pandemia del COVID-19 no solo ha significado tener que usar mascarillas y realizar todo tipo de trabajo y actividad de manera remota y online, sino que también, ha obligado a muchas familias a tener que adecuar sus rutinas diarias al reducido lugar en el que se pueden convertir sus hogares luego de tanto tiempo sin salir.

Alex Asbridge / BBC

Bien lo sabe el soldado británico Alex, que después de cierto tiempo, cada vez son menos los recursos y las opciones para hacer menos tedioso y aburrido el encierro. Y por eso decidió explotar al máximo su creatividad, para hallar una manera bastante particular e innovadora con el fin de mantener divertidos a sus tres hijos. Junto con Jesse, de 10, Riley, de ocho y Ellis, de siete, construyeron un acogedor iglú aprovechando las heladas temperaturas de -5º C en Rutland. Utilizando una caja de plástico para moldear los ladrillos de nieve, a este sargento mayor se le ocurrió una interesante manera de acabar con el hastío y el frío que tenían sus pequeños.

Alex Asbridge / BBC

Anteriormente ya habían construido varios muñecos de nieve, por lo esto había dejado de ser hace tiempo una opción para acabar con el aburrimiento. Alex necesitaba algo nuevo e innovador que de verdad sirviera para que sus tres hijos pasaran una tarde alegre y distinta en medio del encierro. Fue así como apareció ante él su esposa, Rachael, quien le sugirió hacer un iglú para variar. Una idea que terminó siendo un éxito, debido a que no solo mantuvo divertidos durante mucho tiempo a los niños, sino que también les propició de un lugar acogedor y tibio ante el frío clima.

Alex Asbridge / BBC

“Tenía una pequeña caja de plástico y metí nieve en ella. Los niños estaban sentados y la pateaban para tratar de hacerla lo más sólida posible, y la volcaron (…) Luego cargamos los ladrillos y comenzó a tomar forma. Dos ladrillos se desprendieron, pero en general funcionó (…) Estaban realmente orgullosos de sí mismos por haber logrado algo diferente (…) Me gusta estar al aire libre y los mantiene alejados de estar sentados en casa”

– contó Alex Asbridge a BBC

Alex Asbridge / BBC

Finalmente, tras construir el iglú, su hijo mayor, Jesse, de 10 años, le pidió dormir con él en esa infraestructura que tanto popularizaron los esquimales. Alex no se opuso, porque sabía que tenía el equipo suficiente para mantenerlos calientes durante la noche. Colocó una sábana, dos tapetes en el piso y con unos sacos de dormir lo pasaron bien en la noche. Después quisieron sumarse los otros dos pequeños, Riley, de ocho y Ellis, de siete, pero ellos no pudieron durar tanto tiempo. A uno le dio mucho calor y a otro no le gustó mucho estar en un lugar tan estrecho. Pero de que fue para ellos una experiencia imborrable, de aquello no hay dudas.

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