Por Cristofer García
7 octubre, 2020

Ocurrió en una playa en Francia donde gracias a las habilidades de un buscador de metales aficionado pudieron dar con el anillo, sorpresivamente.

Una pareja de Plouha, al norte de Francia, ha vivido un momento de suerte que jamás imaginarían. Han recuperado su anillo de bodas perdido hace 40 años y casualmente, lo encontraron en la misma playa, casi el mismo lugar.

Pareciera una historia digna de una novela, pero se trata de un caso real. Anne y Jean-René Hervé aún no pueden creer que les haya sucedido, pero gracias a las habilidades de Nicolás Kasprzyk, un buscador de metales aficionado, pudieron dar con el tan valioso anillo.

Anne y Jean-René Hervé

Este par de enamorados se encontraban disfrutando de un día de playa en el verano de 1980 cuando Anne, por error cuando estaba en el agua, perdió el anillo de bodas, que representaba su unión de por vida.

“Lo había perdido mientras ayudaba a mis hijos, que se habían caído del bote de goma, a volver al bote. Los niños estaban jugando, ni siquiera me di cuenta de inmediato de que había perdido mi anillo. Pasó un cuarto de hora después de que lo noté”, comentó Anne Herve, según reseñó Actu.

Nicolás Kasprzyk

Intentar buscarlo en ese momento parecía un acto de pura fe, pero sin probabilidades de encontrarlo, así que se dieron por vencidos. No obstante, cuatro décadas después, no esperaban que la agradable noticia llegara a su puerta.

Para su sorpresa lo encontraron intacto, como si nunca se hubiera desprendido del dedo de Anne. “Estaba impecable, sin corrosión ni nada, después de 40 años, ¡es una locura!”, dijo.

Nicolás Kasprzyk

Y que sucediera en casi el mismo lugar los deja aún más boquiabiertos. “¡Pero no sabemos qué viaje hizo!”, dijo Jean-René.

Todo sucedió cuando Nicolás se fue a un día de playa con su detector de metales. Lo halló no muy profundo y vio que tenía grabado los nombres de la pareja, con la fecha del 31 de agosto de 1974. Desde ese momento trató de encontrar a los dueños.

Esos datos fueron suficientes para emprender la búsqueda. Publicó la fotografía en su cuenta en la red social Facebook y no tardó en aparecer un conocido de la pareja, que también vive en la zona. Así se logró la conexión y el anillo volvió a vestir la mano de Anne, como lo hacía 40 años atrás.

Unsplash

“(Un amigo) vio la foto en Facebook, con nuestros nombres y de inmediato nos reconoció. Nuestro amigo se puso en contacto con Nicolás y, en una noche, se hizo. Luego nos volvimos a conectar con Nicolas e hicimos una cita para vernos”, dijo la pareja.

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