Por Moisés Valenzuela
5 diciembre, 2018

“¡¿Crees que puedes tocar a cualquiera?!”, dijo la estudiante al acosador.

Si hay algo con lo que debemos acabar ahora, es con la actitud de algunos de ir y tomar lo que quieran, lo que no es suyo, lo que no les corresponde. Con aquellos que sobrepasan los límites de las otras personas sólo porque quisieron y se les dio la gana.

Basta.

A Current Affair

En el subterráneo de Sidney, Australia, una estudiante colombiana vivió un episodio que nadie debería vivir: entre todas las personas que viajaban, un hombre quiso aprovecharse y tocar su trasero.

Pero ella no iba a permitírselo.

“¡¿Crees que puedes tocar a cualquiera?!”, le dijo al increparlo frente a todos.

A Current Affair

Ya fuera del vagón, la joven continuaba recriminando al acosador. Según describe Daily Mail, el sujeto era un hombre de negocios y se excusó asegurando que el culpable era otra persona que él había visto.

Mientras personal del transporte intentaba calmar la situación, Annie insistía en increpar al hombre, y éste sólo quería escapar.

Uno de los presentes registró todo en un video que ha sido difundido en distintas plataformas.

Sin embargo, como suele ocurrir en estos casos, el hombre finalmente se fue. Nadie ayudó a Annie a retenerlo y logró irse del lugar.

“Se escapó y nadie me ayudó”, dijo más tarde a A Current Affair.

A Current Affair

Sin embargo, Annie estaba conforme con no haber permitido que esto pasara desapercibido. Más tarde acudió a la policía a quien prestó las declaraciones pertinentes. La investigación continuará su curso, y esperamos que tenga resultados favorables para la joven.

La verdad, no sabemos si es porque su posición como hombre de negocios le hace creer que puede tomar lo que quiera, o simplemente es un patán abusador que acostumbra a hacer eso. Probablemente sean ambas.

Pero no amigo, estas cosas deben detenerse. No podemos ir por la vida sobrepasando límites de otras personas. Todos merecen respeto y los que no lo entiendan, pues bueno, deberán lidiar con las consecuencias, porque así como Annie, ya nadie está dispuesto a permitirlo.

 

 

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