Por Laura Silva
6 octubre, 2015

Ojalá pudiera saber que hay más personas que me comprenden. Porque hoy, no lo siento así

Aún recuerdo cuando mi teléfono sonó aquella mañana. Llevaba unas horas en el trabajo, y estaba en un día normalmente ocupado. El teléfono sonó dos veces, una no lo vi, otra estaba preocupada en mis labores. No quise atender, ni miré quién llamaba. Hasta que llamaron a la oficina, cosa que nunca sucede. Solo pensaba «qué quieren de mí».

Y la verdad tras esa llamada cambió mi vida.

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Ashley Michelle.

Hasta entonces, nunca había vivido la muerte de alguien cercano. Mis familiares más «antiguos» se encargaron de morir antes de tener consciencia, y todo el resto parecía normal. No había sentido así de cerca, rosándome la piel, a la muerte… hasta ese día. Hasta que sonó el teléfono anunciando esa llamada. Levanté el auricular y escuché la voz de la novia de mi mejor amigo, que apenas podía hablar. Apenas, podía pronunciar las palabras, pero yo le entendía.

Sabía que los accidentes estaban a la vuelta de la esquina, pero nunca sabes si realmente van a pasar, o qué tan graves pueden ser. De la misma manera, perdí a mi mejor amigo. Seca, rápida, fría. No tuviste tiempo para nada. Él, de seguro, no tuvo tiempo para nada. Y su vida acabó.

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vk.

Ahí comprendí lo crudo y doloroso que es que se muera alguien tan cercano a ti. Y no es solo una pena de la pérdida de la persona, de cómo murió… también estás ahí intentando contener el dolor de otros, en especial si eres cercana. Novia, amigos, familiares en especial, tantos como yo estábamos haciendo lo posible por ayudar, por consolar, por aplacar el dolor – aunque fuese en una medida muy pequeña.

Y ese esfuerzo mientras sientes que no puedes procesar los pensamientos, mientras aún vives el impacto, la confusión… te apaga. Y a mí me apagó, me encerró en mí misma, y me hizo sentir más sola. Intentando decirle a otros que «estábamos juntos en este duelo», me di cuenta de que no lo sentía así.

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michael charles.

Aún no lo entiendo, ni la situación, ni mi dolor. Pasan los días así, y a la única conclusión que llego es que cada quien tiene un duelo completamente distinto. Sé que hay muchas personas pasando por esto, personas llorando a mi mismo amigo, con el mismo dolor, pero no logro tener la dimensión de cercanía con ellos.

A mí me tocó la parte de la soledad, no tanto por no tenerlo más cerca, no sé si lo puedo explicar. Pero es mi proceso. Quisiera ser comprendida, quisiera ser apoyada y que tan solo me digan «he estado ahí». Pero creo que mientras yo misma no lo pueda comprender, seguiré así… Y va a pasar. Saldré adelante por él, pero hoy, sigo en duelo.

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