Por Luis Lizama
31 marzo, 2020

El coronavirus redujo sus ventas a cero. Sin turistas ni gente en las calles, fueron en ayuda de la población y salieron a pescar para repartir.

Chile suma poco menos de 3 mil casos de personas contagiadas con coronavirus. Se han tomado precauciones de diversas índoles, lo que ha reducido considerablemente el tránsito de personas en las calles. De turistas ni hablar. Con este panorama, muchos negocios y trabajos se han reducido a la nada.

Los pescadores del Terminal Pesquero de Carelmapu (Maullín, Chile) redujeron sus ventas a cero. No hay turistas ni ciudadanos que visiten sus locales y compren, pues a pesar de no estar en cuarentena obligatoria, muchas personas se han aislado como medida preventiva. Con este panorama, sin poder vender, decidieron salir a pesar para ir en ayuda de los más necesitados. Una obra generosa y solidaria. 

Municipalidad de Maullín

La economía de muchos países y prácticamente el mundo entero se ha visto afectada por el coronavirus. Ante esta situación, donde la solidaridad se hace más necesaria que nunca, los trabajadores de este centro partieron a la mar para recolectar mariscos y ayudar a sus vecinos, a todos quienes necesitaran una mano.

Según relata BioBio Chile, la idea surgió entre amigos, pero al pasar los días se sumaron interesados y más personas que colaboraron con esta noble tarea.

Municipalidad de Maullín

Con la idea de colaborar y ayudar, cuatro embarcaciones zarparon y regresaron con piures y picorocos, mariscos que fueron en ayuda de muchas personas. 

Ya estando en tierra, diez vehículos esperaban para repartir lo conseguido, en diversos puntos del poblado. La gran idea, según expresó un concejal y autoridad de la zona, a BioBio Chile, podría repetirse en estos próximos días.

Municipalidad de Maullín

Para esta próxima ocasión, la idea es repartir entre aquellas familias que no alcanzaron esta primera vez.

Esta linda iniciativa fue publicada por una usuaria de la red social Facebook, donde contó orgullosa esta gran historia. 

«Hoy en Carelmapu, la caleta más linda del sur de Chile, los pescadores bucearon una vez en las profundidades del Canal, pero esta vez con un propósito distinto.

Todo lo extraído fue repartido casa por casa, vecina por vecina, para que nadie se quede sin sustento en estos días en que todo es miedo e incertidumbre; más aún cuando no hay un contrato laboral, ni previsiones, ni seguro de cesantía de por medio.
Aquí la gran mayoría depende de los productos del mar y de las ‘monedas’ que se hagan en el día a día, así que esta crisis sanitaria les toca duro y de frente..
Me siento orgullosa de decir que soy de acá.. Y me alegra que mis abuelos, padres y hermanos un día echaran raíces y no se quisieran ir más.

Por cierto, como a la casa de mi vecina aún no pasaban hicimos un trueque: nosotros le dimos los mariscos y ella nos dio una bolsa con ajo chilote.»

Escribió Camila Muñoz González en su cuenta de Facebook.

Sin dudas una linda iniciativa que ojalá todos podamos replicar, imitando su bondad y solidaridad. Derrotar al virus es tarea de todos, cuidémonos.

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