Por Emilia García
12 agosto, 2015

No necesito ver el mundo para convertirme en lo que quiero ser.

Actualmente, es como si ser joven viniese de la mano con viajar. Con cada persona con la que cruzo una palabra el tema termina siendo el mismo: esa necesidad inmensa de armar maletas, de perderse, de partir sin destino y de descubrir el mundo, algo que mentalmente creo que es genial, pero que en realidad no me llama del todo la atención.

Valoro esa espontaneidad, esa valentía y ese coraje de no tener miedo de no establecer raíces en ninguna parte, pero simplemente no siento ese llamado de viaje como todo el mundo.

Captura-de-pantalla-2015-08-11-a-las-11.47.43

@notsosober

Si, claro, me cuestioné las cosas muchas veces. Quise dentro de todo tener esas iniciativas que no sentía, y evidentemente llegué a preguntarme si había algo mal conmigo. ¿Cómo podía ser que salir a descubrir el mundo no me moviese ni un pelo? ¿Tendría que conformarme con eso? No es que no hayan lugares que quiero conocer, de hecho, me encantaría hacerlo, pero me gusta mi comodidad, mis cosas, mi mundo. He llegado a adorar la estabilidad, y eso algo que realmente necesito para avanzar.

Y sí, amo viajar, pero amo esos viajes cortos, las vacaciones, una, dos, tres semanas fuera y ya. Aunque en realidad no es muy emocionante decirle a la gente que amas la rutina, que adoras despertar en tu cama, que amas ver a la misma gente todos los días y que eso te hace sentir cómoda.

large

@notsosober

Y es que simplemente no me veo atraída por ese agitado ritmo de vida que conllevan los viajes. Solo de pensarlo me canso. Me gusta mi introversión y mi tiempo para descansar y reponerme porque al parecer mis energías se agotan más rápido que las de los que me rodean, y eso está bien, es quien soy.

Me he dado cuenta de que no necesito ver el mundo para convertirme en lo que quiero ser, me he dado cuenta de que tengo otra maneras de explorar, de aprender, de abrirme horizontes, de conocer la vida y a mi misma y forzarme a hacer algo solo porque es lo que todos hacen simplemente no sería yo.

Así que no, no tienes obligatoriamente que viajar. Si quieres, hazlo, pero quedarte en casa no te convertirá en una peor persona. Crear un hogar y un lugar que llamas tuyo es igual de maravilloso.

Puede interesarte