Por Vicente Quijada
7 noviembre, 2018

La recomendación es, entonces, evitar dicho estado y tomarse tiempos para uno mismo.

No hay que ser genio para decir lo siguiente, pero el estrés puede ser -realmente- perjudicial para nuestra salud. Más allá de las enfemedades mentales, cardíacas y del metabolismo que conocemos están relacionadas a este padecimiento, los profesionales han descubierto otro problema más: pérdida de memoria y encogimiento cerebral. 

“Los niveles más altos de cortisol, una hormona del estrés, parecen predecir la función cerebral, el tamaño del cerebro y el rendimiento en las pruebas cognitivas”, comienza explicando la Dra. Sudha Seshadri, profesora de neurología en UT Health San Antonio y líder de la investigación publicada en la revista Neurology. “Encontramos pérdida de memoria y encogimiento cerebral en personas relativamente jóvenes mucho antes de que se pudieran ver los síntomas”, manifestó.

Pero, ¿por qué ocurre esto? “Estamos estresados ​​y en alerta máxima, las glándulas suprarrenales producen más cortisol. Luego, la hormona se pone en marcha y cierra varias funciones corporales que podrían interferir en el camino de la supervivencia”, explica. “Si su botón de alarma permanece presionado, el cuerpo puede seguir funcionando mal, lo que lleva a ansiedad, depresión, enfermedades del corazón, dolores de cabeza, aumento de peso, problemas para dormir y, por supuesto, problemas de memoria y concentración”, determina la académica.

En esa misma línea, Keith Fargo, quien dirige los programas científicos en la Asociación de Alzheimer, apunta que el cerebro “es un órgano muy hambriento”. “Requiere una gran cantidad de nutrientes y oxígeno para mantenerlo saludable y funcionando correctamente. Por lo tanto, cuando el cuerpo necesita esos recursos para lidiar con el estrés, el cerebro tiene menos recursos”, explica.

¿Cómo llegaron a estas conclusiones? El estudio examinó a hombres y mujeres, con un promedio de edad de 48 años, y realizó exploraciones cerebrales de resonancia magnética en todo el cerebro, lo cual dista de otras investigaciones que sólo se enfocaron en la memoria y el hipocampo. Tras eso, y luego de ajustar ítems como edad, sexo, masa corporal y tabaquismo, se determinó que los individuos con niveles más altos de cortisol eran también quienes tenían una mayor pérdida de memoria. 

Pero no sólo eso. Dicho fenómeno generó otras consecuencias, como el encogimiento -notorio- del cerebro. “Me sorprendió que pudieras ver un cambio tan grande en la estructura del cerebro con niveles altos de cortisol en comparación con niveles moderados de cortisol”, explicó Fargo, afirmando que también hay cierta incidencia del sexo en la generación de esta hormona. “El estrógeno puede aumentar el cortisol”, apuntó.”Aproximadamente el 40% de las mujeres en el grupo con alto nivel de cortisol en el estudio estaban en reemplazo de hormonas“, manifestó.

Aún así, atención, ya que los resultados del estudio solo muestran una asociación, no una causa, por lo que aún es necesaria una mayor investigación.  “Sabemos, por ejemplo, que las personas que hacen ejercicio a lo largo de la vida tienen un menor riesgo de desarrollar demencia”, sostuvo Seshadri, explicando que aunque no hayan conclusiones determinantes, siempre es positivo manejar los niveles de estrés. 

“Tómate un tiempo para ti mismo, haz algo de meditación. Hay formas de controlar el estrés que conducirán a un resultado beneficioso”, aconsejó. Ya saben.

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