Por Valentinne Rudolphy
15 enero, 2016

Mientras más quieres complacer a otros, más tendencia tienes a la depresión.

Ser amable es una cualidad particular, más cuando vivimos en una sociedad que constantemente toma un rumbo más individualista. Cuando es algo que te caracteriza fuertemente, eres diferente al resto. No es una exageración, es así. Y como el mundo no siempre responde de la manera que tú te estás entregando, puede generarte algún tipo de conflicto.

A mí me ha pasado. Crees que luego estás dando más de lo que vale la pena. Que a veces estás desgastándote por otros, pero es tu naturaleza. La verdad es que de a poco esos pensamientos nos van guiando por un mal camino. No es que no te valoren, simplemente otros actúan distinto. Es difícil entenderlo cuando quieres hacer feliz al resto, por ende, estás buscando su aprobación.

Este espiral nos lleva fácilmente a caer en depresión. Quizás no total. Pueden ser periodos, o estados de tristeza muy grandes, o depresiones severas. Afecta nuestra visión de nosotros mismos, y de quienes nos rodean. No nos da ningún tipo de razón para seguir.

Esto es cierto y sucede demasiado. Estamos acostumbrados a pasar por alto a ciertas cosas, actitudes y personas. Cuando hay alguien que realmente vive en torno a la opinión de otros, a tratar de cambiar sus días sólo con prestar atención, disposición, ayuda… es inevitable que uno le pase a llevar sin tener idea.

No todos pensamos ni funcionamos de la misma manera. Pero una cosa es cierta: el exceso de amabilidad nos puede llevar a grandes desilusiones. Casi siempre eso nos lleva al otro problema más grande, que es la depresión, la desilusión, la rabia.

Por eso este tipo de personas tiende a volverse más solitarias con el tiempo. Es difícil, porque quienes son demasiado amables, suelen ser optimistas. Pero dentro de ese positivismo, se te derrumba todo. A veces nos damos vuelta por completo, y decidimos ir contra el mundo. La mejor solución no es dejar de ser amable, sino dejar de esperar tanto del resto. Es comenzar a escuchar lo que piensas tú, de ti mismo.

Tú busca respuestas en ti. Aprende a separar la amabilidad, la preocupación, de la “obligación” con las personas. La única voz que debería mandar en tu vida, es la tuya. Puede estar equivocado, pero será tú error. Y el hacer las cosas por uno mismo, te da confianza a la larga, te hace capaz.

Tienes que escapar de esos caminos sin salida, y la mejor alternativa es preocuparte por ti. El resto vendrá solo.

Puede interesarte