Por Teresa Donoso
11 diciembre, 2015

Lo pensarás dos veces antes de seguir hablando mal de esa persona que tú y tus amigos tanto odian.

A todos nos gusta hablar con nuestros amigos. Es la forma en la que nos conectamos en el día a día y nos mantenemos presentes en la vida de los otros. Sea que hablemos por teléfono, Skype, a través de mensajes de texto o que nos juntemos una vez al mes para vernos, escuchar a nuestros amigos y contarles las cosas que nos pasan crea una intimidad especial. Sabemos que cuando nos reunimos con estas personas estamos en un espacio seguro en el cual podemos contar cosas personales que no serán divulgadas.

La popular investigadora Brené Brown, quien se especializa en el vínculo de la intimidad, llama a este espacio seguro ‘la bóveda’ y asegura que dentro de ella se esconde una importante regla que pocas veces es verbalizada: Lo que sea que digamos en este momento se quedará ahí, nadie sabrá sobre ello.

El problema, según las propias palabras de Brené, es que esa es sólo una de las varias puertas que nos llevan hacia la bóveda. Existe otra, igual de utilizada pero un poco más oscura que muchas veces usamos: los chismes.

Si bien puede que estés pensando que chismear un poco no le hace mal a nadie, todo cambia cuando lo que haces es divulgar información personal de un tercero con tus amigos.

«Es ese el lugar donde perdemos la confianza en las personas,» explica Brené. «Si un amigo viene y me dice ‘¿Supiste lo de Carolina? Se va a divorciar y estoy segura que su esposo la engaña,’ lo que está haciendo es compartir conmigo algo que no le pertenece y eso hace que mi confianza en esa persona disminuya inmediatamente«.

Mucha gente utiliza los chismes como una forma de mantener sus amistades en el tiempo, especialmente cuando no saben de qué más hablar. El problema es que es un arma de doble filo. Crea una conexión que con el tiempo se vuelve superficial, algo que hace que las amistades reales lleguen a su fin. 

«Es así como nuestra cercanía se basa en odiar a las mismas personas. Pero eso genera falsedad, genera una confianza falsa. No es real».

¿Quieres mantener tu amistad en el tiempo? Entonces no le muestres esta parte de ti a tus mejores amigos. Todos nos enfrentamos de vez en cuando a la tentación de contar algo que no deberíamos, pero cuando nos damos cuenta que eso podría significar un antes y un después en las personas que tenemos en nuestra vida… bueno, perder un amigo por un chisme no vale la pena.

Así que la próxima vez que te sientas tentado ignora las ganas y en vez de eso, escoge hablar sobre algo positivo que te haya pasado en la última semana.

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