Por Camila Cáceres
10 octubre, 2017

Mostró el radical cambio en Instagram.

¡Juventud, divino tesoro! Cuando tenía 18 años, Charlotte Mears de Buckinghamshire, Inglaterra, era una chica un poco tímida adicta al gimnasio y a la vida saludable. Sin embargo tras salir de la escuela su vida social cambió completamente y descubrió que le encantaba estar rodeada de gente. El problemas es que se reunían siempre alrededor de las patatas fritas, una pizza o comida china.

Así es como pasó de un peso saludable…

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… a una figura que no reconocía.

“Me encantaba salir y comer chino. Comía fuera con amigos al menos dos veces por semanas y encima cocinaba comida poco saludable. No ejercitaba nada y comía más y más”.

En su peor momento, Charlotte confiesa que se saltaba el desayuno y pasaba el día comiendo galletas y pastel hasta la hora de la cena, en que usualmente llamaba y pedía una pizza familiar para ella sola.

“Sé que el objetivo de todos debe ser estar feliz sin importar el tamaño que tengamos, pero yo no era feliz”.

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Algunos amigos no se tomaron bien el brusco cambio del alma de la fiesta, pero para su sorpresa fueron muchos más los que decidieron unirse a su lucha contra los kilos. 

Comenzaron a salir a caminar en lugar de comer y se volvió a unir al gimnasio… junto a una amiga.

“Bebo unos cinco litros de agua diarios y como muchos snacks de fruta o smoothies. Usualmente desayuno porridge y fruta, luego como pollo con vegetales al almuerzo y para cenar, algo preparado en casa, como chilli de vegetales”.

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Charlotte reveló su cambio en Instagram y desde entonces se esfuerza por motivar e inspirar a otros que, como ella, no están satisfechos con su estilo de vida. 

“Tómalo todo día a día, comida a comida y si fallas en algo, no te castigues. Continúa esforzándote”.

Su consejo principal es hacer todo con amigos. Si de verdad te aprecian, te apoyarán en algo que es importante para ti.

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