Por Luis Lizama
15 enero, 2021

“Está creciendo, pero no puedo tolerar su grosería y falta de respeto”, comentó Becky, la protagonista y madre del chico de 13 años.

Todos hicimos travesuras más de alguna vez en la escuela, aburrimos a nuestros padres y a los profesores metiéndonos en problemas. Las amenazas no se hacían esperar con un clásico “pórtate bien o ya verás, no podrás jugar”, pero esta madre fue un poco más allá.

Aburrida del mal comportamiento de su hijo, lo advertía constantemente sobre el castigo que lo esperaba, pero él siempre se reía. Un día lo acompañó al colegio y sin más se sentó junto a él durante su clase. No podía más de vergüenza.

KENT LIVE

Su cara lo decía todo, no podía con tanta vergüenza. Aunque ella siempre lo amenazó con el castigo, él nunca le creyó. Y es que claro, quién podría imaginarse que sería capaz de ir al mismísimo colegio para darle una lección. Becky Crandley, la madre, sacó aplausos por su astuta jugada.

“Lo amenacé varias veces con irme a sentar con él en la escuela de ser necesario, y el siempre se reía (…). Él no tenía idea y por supuesto que estaba muy avergonzado, me presenté como su mamá”

Comentó Becky, para Kent Live.

Todo ocurrió en la Sittingbourne Community College, en Kent (Inglaterra), donde el niño que cursa 8º grado (13 años)  ya había registrado malos comportamientos, sobre todo con sus profesores. Becky pensó que sería por el crecimiento, pero estaba recibiendo constantes correos de su maestro, advirtiéndole sobre su hijo.

“Está creciendo, pero no puedo tolerar su grosería y falta de respeto. He recibido una llamada tras otra del colegio sobre su comportamiento. Le he castigado en numerosas ocasiones, pero nada parecía molestarlo”

Relató Becky a Kent Live.

Imagen referencial – Pixabay

Decidió tomar las riendas del asunto y comentó su idea a la escuela. Ellos aceptaron y al día siguiente estaba sentada junto al niño. Compartió la situación a través de Facebook y recibió miles de aplausos y felicitaciones.

“Si solo tuviera una foto de su rostro cuando entré y me senté a su lado… se puso tan rojo que no hay nada con lo que pueda compararlo” 

Concluyó la madre, para Kent Live.

 Creativa forma de castigar al pequeño, aunque es más una lección. Probablemente no lo olvide nunca.

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