Por Isidora Fuenzalida
30 octubre, 2020

Los padres aseguran que Caleb ya habla español, francés y chino mandarín.

Caleb Anderson, un niño de 12 años de Georgia, Estados Unidos, ya es un estudiante de segundo año en el Chattahoochee Technical College en Marietta, Georgia. El menor planea terminar su carrera de ingeniería aeroespacial a los 14 años.

Caleb está en camino a obtener un título, mientras que los demás niños de 12 años están divirtiéndose en el parque o jugando videojuegos y recién están comenzando su primer año de secundaria.

Debido a ser menor de edad, el padre tiene que acompañarlo al campus en la universidad, pero asegura que no lo ayuda con los estudios.

“Me ha superado en matemáticas, así que ya no puedo ayudarlo más. ¡En serio! ¡Ahora está en cálculo dos!”.

–señaló Kobi, su padre, a NBC WXIA–

Caleb Anderson

“Fue exactamente como esperaba que fuera, si tuviera 18 años o algo así”.

–señaló Anderson en una entrevista con NBC WXIA–

Caleb ha sido un niño prodigio desde antes de poder hablar. Aprendió lenguaje de señas y leyó la Constitución de los Estados Unidos cuando tenía dos años. Un año después, calificó para la sociedad de alto coeficiente MENSA y según cuentan sus padres, aprendió a hablar español, francés y chino mandarín.

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La pareja también tiene otros dos hijos, Aaron y Hannah, que al igual que Caleb, son superdotados. Al unirse a MENSA, su familia señaló que les habían dicho que era el niño afroamericano más joven en ser aceptado en el programa.

“Creo que la gente tiene una perspectiva negativa cuando se trata de niños afroamericanos. Hay muchos otros Calebs por ahí”.

–señaló Claire, la madre de Caleb–

Caleb Anderson

Caleb ha estado estudiando ingeniería aeroespacial durante un año. Si se quedara allí, estaría en camino de graduarse en dos años más. Sin embargo, sus padres quieren una universidad que sea adecuada para un genio adolescente.

“No soy realmente inteligente. Solo capto la información rápidamente. Así que si aprendo más rápido, entonces salgo adelante más rápido”.

–dijo el menor en la entrevista–

Caleb Anderson

Caleb recuerda con desprecio la época en que iba a la escuela. En la entrevista señaló que “los chicos allí me miraban con desprecio, me trataban como si fuera una anomalía”. También tiene recuerdos de cuando asistía a primer grado y todos eran más altos que él, por que tenía tan solo dos años. Apenas sabía caminar.

Claire, su madre, aseguró que sus esperanzas para Caleb van mucho más allá de las calificaciones. Quiere asegurarse que en un futuro, su hijo sea un gran marido, un gran padre y un gran amigo. Están orgullosos de lo que el pequeño ha logrado y esperan que se convierta en un gran profesional.

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