Por Camila Cáceres
10 octubre, 2017

Y después dicen que las mujeres somos las sensibles.

Trabajar en ambientes formales de oficina en el mundo corporativo ya es difícil para las mujeres, quienes generalmente deben trabajar el doble para recibir la mitad de reconocimiento, la mayoría de veces con el apellido “vaya, que buenas eres en X… para ser mujer”. Es difícil creer que en pleno siglo 21 tantos prejuicios básicos sigan siendo más importantes que el desempeño de una persona, pero el testimonio de esta mujer británica deja muy claro lo mucho que nos falta por avanzar.

Se identificó como “Snuffalo” en Mumsnet para compartir una incómoda experiencia que indignó a todas las lectoras:

“Tenía horribles dolores menstruales, el naproxeno no estaba funcionando y recordé que tenía una bolsa de agua caliente en el cajón -la había usado todo el invierno y la mayoría de mis colegas, hombres y mujeres, también tienen una porque no se permite tener estufas personales en la oficina.

Bueno. La cosa es que llené mi bolsa de agua caliente, la puse en mi regazo y volví a trabajar. Lo más cercano que tengo a supervisor*— le llamaremos Colega se acercó a hablarme sobre algo y notó la bolsa de agua. ‘No puede ser que tengas frío’, me dijo. Le contesté, ‘uh, no, es para el dolor’. Hizo una expresión confundida que se transformó lentamente en horror y se alejó caminando.

Menos de diez minutos después, una de las personas de Recursos Humanos me escribió, ‘Colega dice que no estás bien y deberías irte a casa. ¿Todo OK?’”

“Contesté, ‘Estoy bien, esto es un poco raro, pero se sorprendió de que tuviese una botella de agua. Estoy con dolores menstruales, ya sabes como es esto’.

No respondió y después apareció como desconectada. Diez minutos después me llamó la directora de Recursos Humanos y me pidió que encontrara una oficina.

Allí me explicó que no debo revelar mis problemas médicos a nadie que no sea parte de Recursos Humanos ya que los pone muy incómodos.

Estaba sorprendida. Expliqué lo que pasó y me dijo, ‘sí, te entiendo, si te sientes tan mal que necesitas una bolsa de agua caliente deberías irte a casa. Colega está muy incómodo con la situación y es muy poco profesional de tu parte’. Le dije, ‘esto es muy raro, vale, ¿algo más?’ Contestó, ‘no, eso es todo. Si te sientes mejor genial, pero si lo necesitas por favor vete a casa, ¿vale? ¡Adiós!’

En este punto ya estaba completamente anonada.

Especialmente considerando que Colega ha recibido clientes estirado sobre el suelo porque tiene problemas a la espalda— algo que me parece muy poco profesional y que pone a la gente incómoda, pero nunca me importó personalmente. Jamás llevaría mi botella de agua caliente a una reunión con un cliente”.

“Otras personas tienen escritorios para usar de pie, aparatos extraños para descansar las piernas, todo tipo de sillas y respaldos especiales para sus espaldas, descansos para sus muñecas… ¿y a mí no me permiten usar una botella de agua caliente porque es por dolores menstruales? ¿Estoy en lo correcto de estar furiosa?

*Normalmente no tengo problemas con Colega. No trabajamos cerca -nadie hace el trabajo que yo hago-, pero él hace lo más similar y está encargado de hacer mis (hasta ahora positivas) evaluaciones anuales”.

Vale, primero que nada, ¿desde cuando tener un útero es una condición médica?

Segundo, esto dista de las sangrientas protestas que algunas mujeres hacen en público para normalizar la menstruación como nosotros de la luna, pero le dan algo de sentido. El periodo es algo que pasa y a veces pasa muy dolorosamente. Es siempre incómodo. Interrumpe planes. Las mujeres estamos acostumbradas a vivir con eso, generalmente sin mucho escándalo.

¿Por qué además habría que andarlo escondiendo?

No digo que vayamos a ir por la vida con pantalones blancos, pero honestamente no me parece que exista un argumento razonable para no explicarle a un colega que tal día te sientes un poco mal porque estás con tu periodo. 

Después de todo, sin menstruación no habría personas en el mundo.

¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?