Por Pamela Silva
9 agosto, 2017

Porque obvio, es como si no pudieran contener su necesidad de meterse donde no los llaman.

Sucede que hay muchos hombres -no todos, seamos honestas- que tienen una imperiosa necesidad de explicarle de todo a las mujeres. Literalmente de todo, incluso de las cosas que es sabido ellas son mucho más conocedoras que ellos. Hay algunos de estos tipos que tratarían de explicarte que se siente tener el período si quieren.

A este fenómeno se le otorgó un nombre: el infame “mansplaining”. Una mezcla de las palabras inglesas “man” (hombre) y “explaining” (explicar), que reflejan esta necesidad masculina de ser ellos los conocedores de la verdad absoluta.

Porque suelen hacer siempre que se les da la gana, del tema que se les ocurre y no están interesados en que 1. a una no le interesa, 2. solemos saber más que ellos.

Esto fue lo que le sucedió a Lara B. Sharp, una escritora neoyorquina que sufrió un desagradable caso de mansplaining mientras trataba de leer el libro “Hombres explicándome cosas”. Irónico, ¿no?

Lara subió toda la conversación con un muy desagradable señor llamado John a su Facebook, acá toda la historia:

Scene: Pool, balding man, maybe 65 or 70 years old, with blue, bloodshot eyes, drinking from a bottle of Ensure, wearing…

Posted by Lara B. Sharp on Wednesday, August 2, 2017

Escena: Piscina, hombre calvo, de unos 65 o 70 años, ojos azules, bebiendo de una botella de Ensure, viste traje de baño de diseñador que están mitad escondidos tras una gran, extremadamente cafe barriga de cerveza.

Él: ¿Qué es eso que estás leyendo, jovencita?

Yo: Un libro.

Él: ¿Cómo se llama?

Yo: ‘Hombres explicándome cosas’ de Rebecca Solnit.

Él: ¿De qué se trata?

Yo: Es un libro de hombres explicándole cosas a mujeres y …

Él: Oh, ¡Es un libro sobre hombres enseñándole a mujeres!

Yo: No, no exactamente. Ni por si acaso, de hecho… es sobre como los hombres…

Él: ¿Qué hace usted jovencita? ¿Trabaja o tiene hijos?

Yo: Ummm, escribo.

Él: Oh, ¿Es una escritora?

Yo: Bueno, escribo…

Él: ¿Para quien escribe, jovencita? ¿Una revista femenina?

Yo: Ummm, no. Escribo para mi misma. Y tengo 47.

Él: ¿Eres freelance?

Yo: Completamente.

Él: ¿Qué género, jovencita?

Yo Memorias, principalmente.

Él: ¿Escribes sobre ti misma? ¡Apuesto que muchas mujeres lo hacen! ¿Cómo se llama su libro, jovencita?

Yo: Tengo 47. ¿Cómo se llama mi libro? Se llama… umm… Facebook. Me refiero, realmente sólo escribo en…

Él: ¿Estás buscando a un hombre para que sea tu mentor?

Yo: ¿Qué?

Él: Realmente puedo ayudarte con tu libro. Puedo ayudarte. ¡Como tu mentor!

Yo: ¿Puede ayudarme… con mi libro? ¿Como mi…mentor? Este libro no es sobre eso, es un libro sobre…

Él: ¡Por supuesto! Estaría feliz de ser tu mentor, estoy retirado. Tengo el tiempo suficiente para ser mentor de una jovencita.

Yo: Oh, cierto, ¿Retirado? ¿De qué está retirado? ¿Editorial?

Él: ¿Editorial? No, cielos no. Poseo una cadena de tiendas.

Yo: ¿Tiendas? Fascinante. Así que cómo… me refiero.. Ok, así que… pero ¿le gustaba vender revistas en su tienda?

Él: No, no revistas. Vendíamos cigarros, papas fritas, cola, cartas, dulces, leche, comida de perro, papel higiénico… era un negocio familiar. Mi papá lo empezó antes de que yo naciera.

Yo: Genial, coca cola. Entonces, ¿es la única carrera que ha tenido? ¿Fue directo al negocio familiar?

Él: Si, empecé a trabajar ahí cuando era un niño. Me hizo cargo de la tienda, las vendí y me retiré. Lo hice bastante bien por mi cuenta, jovencita.

Yo: Tengo 47 años. Así que, ok…. porque soy una escritora voy a tomar algunas notas en mi teléfono mientras hablamos… no quiero olvidar nada importante de lo que usted me está diciendo… porque eres mi mentor masculino… Así que, pasó su vida en el negocio familiar, poseer tiendas, y ni siquiera vendía revistas, ¿pero puede ser mi mentor en esta industria?

Él: Bueno señorita, vender revistas en una tienda no tiene nada que ver con esta industria. Considere eso su primera lección.

Yo: Está completamente en lo cierto. (Sostiene el libro) Y esto es realmente importante para usted, debería leerlo, mansplaining es…

Él: Oh, no… gracias jovencita, puedes quedarte con tu libro. Nunca he sido un gran lector.

Yo: Ok, claro, no un gran lector. Bueno, escribiré un poco ahora. Porque usted ha sido mi mentor y realmente me insipiró.

Él: ¡Genial! ¿De qué va a escribir?

Yo: Voy a escribir nuestra conversación completa, desde mis notas y lo más que pueda recordar. Hago eso muchísimo. Después, voy a ponerlo en mi Facebook.

Él: Ok, ¡genial! Hazme saber si necesitas más ayuda.

Yo: Ha sido de mucha ayuda. ¡Gracias por ser mi mentor!

Él: Escribes muy rápido.

Yo: Si, uso mis pulgares.

Él: ¿Fuiste a la escuela de tipeo?

Yo: Yeah, fui a una escuela de tipeo porque soy escritora.

Él: Yeah, puedo ver que eres una gran escritora. También eres muy atractiva, una jovencita muy dulce.

Yo: ¿En verdad piensa eso?

Él: Llámame. Te llevaré a cenar, ¡pondré tu carrera de escritora en marcha!

Yo: Si, quizá puedas encontrar mi ‘facebook’ en las tiendas locales, junto a la cocacola.

Él: ¡Seguro! Puedo hacer eso. Tengo muchas conexiones. Puedo hacerlo todo, ¡llámame! Deberías poner una foto de ti misma en bikini en la portada del libro, ¡te apuesto que no pensaste en eso! ok, no trabajes mucho jovencita. Esa es tu primera lección de mi parte, jovencita. No trabajes mucho y no piensen mucho.

Yo: No se preocupe. No lo haré, no trabajaré duro ni pensaré mucho para nada. Nunca lo haré… Gracias…

Él: ¡Llámame! Mi número esta en mi carta, no lo olvides. ¡Pon eso en tus notas, jovencita!

Yo: Ya está ahí. Créame, no voy a olvidar esta conversación. Lo he escrito todo, gracias de nuevo, por ser mi mentor.

Él: ¡Eres una buena chica! Sabes, esta piscina suele estar llena de puras señoras, no jovencitas como tú.

Yo: Tengo 47 años.

Él: Ok, me tengo que ir. ¡Llámame! Oh, ¿Cuál es tu nombre cariño?

Yo: Gloria Steinem.

Él: Ok, Gloria, llámame. ¡Te llevaré a cenar! Pensaré en un nuevo apellido para ti. Algo que suene menor judío. ¡será mejor para tu carrera! Podemos hablar de eso durante la cena. Se una buena chica, Gloria.

Yo: ¿Qué tal ‘Betty Friedan’?

Él: No… Ya se me ocurrirá algo mejor que eso… Pareces una Chrystal o Lacey para mi… Un buen nombre es muy importante….¿Escribiste eso?

Yo: Yes, justo acabo de escribir eso.

Él: ¡Buena chica! Llámame para la cena. Soy tu mentor, así que tienes que hacer lo que digo. ahaha! No te preocupes, ya se me ocurrirá un nombre. Y no te preocupes por esa foto, porque tengo una buena cámara. ¡Ten una buena tarde!

Yo: Oh yeah, foto en bikini. Ok, seguro. Uummm, John Williams. ¡Gran nombre! Tengo tu carta, pero ¿no email?

Él: Nope, no email. Primera regla de los negocios… ¡nunca pongas nada por escrito! Hago todo por teléfono. Escribe eso, jovencita. ¡Nunca pongas nada por escrito! Llámame.

Yo: Claro, la foto en bikini. Bueno, seguro sabe todo sobre fotografía… Adios, John… Gracias de nuevo, por todo este gran material. ¡Lo escribiré todo!

Él: Buena chica, ¡Llámame! No te preocupes, Gloria ¿Ok? Se que te harás cargo de todo, jovencita.

Yo: Yeah, entiendo… Tu puedes explicarme todo a mi…sobre todo. Lo entiendo. Y yo voy a ser totalmente una buena chica, ¡adiós!

En serio, no necesitamos que nos expliquen.

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