Por Luis Lizama
27 julio, 2020

El choque cultural de esta mujer con su mascarilla está dando la vuelta al mundo. Los contagios se habrían producido por mineros ilegales, que llegan para explotar las sagradas tierras de estas tribus y enfermarlos con los males del «hombre blanco».

El COVID-19 está llegando a cada rincón de esta tierra. Su rapidez de contagio es de las más altas y pocos lugares están libres de él. El fotógrafo Joédson Alves pudo capturar un momento icónico, que sin dudas estará en los libros de historia.

Es una imagen que habla por sí sola: Una mujer indígena se enfrenta a una mascarilla, confirmando que ya hay varios contagios en estas tribus del Amazonas. Es un choque cultural, que ha dado la vuelta al mundo.

Según reportan algunos medios, los casos se habrían producido por mineros ilegales, que explotan las tierras protegidas y propagan los males del «hombre blanco». 

Joédson Alves

Sin dudarlo esta es la fotografía del año. Joédson Alves pertenece a la agencia EPA-EFE y fue parte de un procedimiento que lo llevó hasta un sector del Amazonas. 

Se trata de una misión sanitaria, de las autoridades pertinentes, compuesta por fuerzas militares, profesionales de la salud y también periodistas. Llegaron hasta la aldea Surucucu, donde reside la etnia Yanomami.

Joédson Alves

Incredulidad. Es lo primero que esta mujer sintió al mirar este barbijo. Poco y nada debe conocerlo, no sabe para qué se usan y de coronavirus, mucho menos.

El objetivo de toda la misión era llevar material sanitario y hacer tests rápidos, ya que lamentablemente se han informado varios casos positivos.

¿Cómo es posible? Si viven alejados de todo contacto con la civilización. La respuesta sería mineros ilegales, que explotan tierras vírgenes y sagradas, infectando y propagando los males del «hombre blanco». Es triste.

Imagen referencial – Pixabay

La propia agencia EFE ha informado sobre el origen de esta fotografía, a través de su sitio web. Allí explican que el avión del operativo aterrizó en la frontera  del estado de Roraima, en Venezuela.

“La puerta trasera del avión carguero se abrió y reveló una imagen inédita para mí: el mundo Yanomami.

Bajé e intenté hacer un registro, pero percibí lo difícil que sería, pues a las mujeres indígenas no les gustan las fotografías. Volví al interior del avión y tomé mi lente 400mm (teleobjetivo para grandes distancia) con el fin de poder capturar las imágenes de aquellas mujeres ornamentadas con finos palos en sus rostros que parecían formar parte de su piel.

La escena era de extrañeza con aquel pedazo de tejido. ¿Cómo usarlo? ¿Como encajarlo en el rostro junto con los aderezos culturales que peroran labios, nariz y las mejillas? No pienso más y comienzo a fotografiar».

Comentó el fotógrafo Alves.

View this post on Instagram

Nas terras yanomami

A post shared by Joédson Alves (@joedson__alves) on

Esto nos demuestra el poder que alcanzó el coronavirus, respecto a su nivel de propagación, de la misma forma la irresponsabilidad del ser humano, la codicia.

A la pandemia la vencemos entre todos, incluso los indígenas Yanomami.

Puede interesarte